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sábado, 14 de noviembre de 2015
Reseña histórica
RESEÑA HISTÓRICA DE LA ESCUELA SECUNDARIA TÉCNICA No. 10
Transcurría el año de 1967 cuando un grupo de ciudadanos caracuarenses se organizó para hacer las gestiones pertinentes ante el gobierno estatal y federal, para solicitar la creación de una escuela secundaria en este lugar.
La inquietud surgió como una necesidad, pues los jóvenes de aquella época para seguir estudiando después de la primaria, con muchos sacrificios, tenían que salir a las ciudades más cercanas (Huetamo, Pátzcuaro, Morelia), por tal motivo sólo unos cuantos lo hacían.
Siendo presidente municipal, el C. Mario Arredondo González, convocó a un grupo de gentes para formar un patronato y llevar a cabo este proyecto, este estuvo constituido por los C.C. Salvador Ortega Reyes, Manuel Moreno Rodriguez, Miguel León Alcaráz. Hilario Ortega, Vulfrano Chávez, entre otros. Estas personas de inmediato se pusieron en contacto con funcionarios públicos oriundos de este lugar como es; Filiberto Vargas Tentory y Froylán Vargas Gómez, quienes fueron piezas fundamentales en lograr este anhelado proyecto.
No fue fácil, pero después de una insistente petición, tocar puertas, y usar un sinnúmero de recursos, finalmente, la Secretaría de Educación Pública, autoriza la creación de una Escuela Tecnológica Agropecuaria a nivel Secundaria para Carácuaro, dándole el número 139.
Sin duda la noticia fue recibida en Carácuaro con mucho júbilo, aquellas personas que gestionaron la creación de este Plantel, sin duda, pusieron el corazón de por medio, pues en esa época sólo los grandes pueblos gozaban de este privilegio.
Las clases ya habían iniciado en las bodegas del Sr. Salvador Ortega Reyes, como secundaria particular, siendo director el Profr. Francisco Eleno Ríos Cortés y el 12 de noviembre de 1968, llega a Carácuaro la primera planta de maestros, ya autorizada por la Secretaria de Educación y clave oficial de la escuela.
Al siguiente año, se amplió la escuela a la casa de Morelos (hoy museo), para el próximo ciclo, la escuela se traslada a las instalaciones de la escuela primaria José María Morelos, y fue en el año de 1971, cuando se estrenó el edificio que hoy ocupa esta Institución.
Así en el año de 1971, egresa la primera generación de esta escuela, siendo un total de 37 alumnos.
Fue hasta el año de 1978, cuando la Secretaría cambia de modalidad estos planteles y le da el nombre de ESCUELA SECUNDARIA TÉCNICA No. 10 que hoy aun lleva.
Actualmente la escuela está integrada por 9 grupos: 3 de primer grado, con un total de 97 alumnos, 3 de segundo grado, con un total de 73 alumnos, y 3 de tercer grado con un total de 82 alumnos. La comunidad estudiantil está formada por 252 alumnos.
Contamos para la atención de sus necesidades con el siguiente personal: 1 Subdirector, 2 coordinadores, 14 docentes, 3 prefectos, 1 trabajadora social, 1 contralor, 2 administrativos y 5 intendentes, haciendo un total de 29 elementos.
domingo, 16 de febrero de 2014
Fotos de El Nieto, Michoacán municipio de Carácuaro.
Hola seguidores de TCGB, les compartiré una experiencia propia, hace años desde que empecé a usar la red, intenté usar la búsqueda en google de “El Nieto, Michoacán”. Siempre me arrojaba resultados estadísticos de programas gubernamentales o por el estilo. A pocos meses de conocer este ranchito, el panorama es diferente, por eso les publico estas fotos, para los que necesiten informarse de temas en lo particular.
La primera vez que estuve por conocer El Nieto, me imaginaba un pueblo típico por lo general en nuestra Tierra Caliente, cual fue la sorpresa de encontrarme con personas muy diferentes; ranchería electrificada, servicio de cable (Sky), personas buenas, cálidas y muy hogareñas.
Aún recuerdo el año de diciembre del 2012 cuando me decidí a viajar a Carácuaro, municipio por el cual yo había pasado solamente en autobús viajando de Morelia a Ciudad Altamirano o viceversa.
Me imaginé que había transporte hasta allá, pero no fue así. La mayoría de la gente se surte de sus necesidades básicas por sus propios medios, incluido el transporte, no basta mencionar la despensa básica como las verduras, enlatados y variedad de productos industrializados o tradicionales de la región.
El camino es pavimentado con carpeta asfáltica hasta la comunidad de El Cuitzillo, posteriormente se dispone a tomar la terracería haciendo 40 minutos y pasando por la comunidad de “El Paso de La Virgen” Lugar caracterizado porque existe una imagen de la Virgen de Guadalupe.
Por la vereda a lo lejos se distinguen las casas de la ranchería, uno que otro árbol verde en época de cuaresma, desconozco como se llaman pero retienen agua suficiente para destacar entre la vegetación semiseca de diciembre.
Llego a casa de mis anfitriones y me ofrecen agua y comida, como en cualquier hogar calentano y descubro una comida nueva: chile de mango, un chile preparado que tiene sabor a “Chile de Ajo” pero en lugar de cocer el pollo se usa el mango sazón.
En El Nieto la mayoría de la gente es familia, los parentescos son muy remarcados, una que otra descendencia de otros ranchos, pero todos muy unidos. Fue un fin muy agradable. No sin mas que decir me despido con estas fotografías. Saludos a la gente de El Nieto, Michoacán municipio de Carácuaro.

Escuela primaria rural federal “Ignacio Zaragoza”.

Calle principal de El Nieto.

Tiendita de la comunidad, en el torito a veces venden cena.

Canchita de Voleibol. Por las tardes bajan de otros ranchos a echar la reta.

Pozo comunitario en la localidad para uso doméstico. El Nieto está ubicado a 45 minutos de Carácuaro, se tiene en proyecto la pavimentación con carpeta asfáltica hasta esta comunidad. Reduciendo los tiempos de viaje y desarrollo de rancherías aledañas.

Iglesia de El Nieto.
Written 20:40 by JC López
Carácuaro, Cd. Altamirano, El Cuitzillo, El Nieto, El Paso de la Virgen, Michoacán, Morelia Sin comentariosmartes, 19 de octubre de 2010
Padre e hijo han sido Morelos durante 8 años
Escrito por Ángel Ramírez Ortuño
“Los recuerdos que me dejó esa parte de mi vida los llevo grabados en mi memoria”, dice don Carlos Moreno.
HUETAMO, MICH. Este 25 de octubre llegará la XVI Cabalgata Morelos a Huetamo, y para ello, el abogado Héctor Miguel Moreno encarnará el papel de Morelos por quinta ocasión consecutiva, mientras que anteriormente su padre, el también abogado Carlos Moreno Cruz lo había caracterizado por otros tres años, situación que llevó a Despertar del Sur a conocer sus experiencias y satisfacciones, que se dan entre el ajetreo de los tribunales y su amor por los caballos y la historia.
En mi caso, señala Héctor Miguel, “estaba apenas en la secundaría cuando vi a mi padre caracterizar a Morelos montado en un caballo, era el año de 1994, y verlo con la indumentaria militar, los blasones, la espada, el pañuelo ceñido a la cabeza y la enorme importancia cívica que mi papá le daba a su papel, me hizo guardar la esperanza de que algún día yo podría realizar esa hermosa experiencia, y lo logré”.
Recuerda con claridad que la vida lo llevó a estudiar la carrera de leyes a la Universidad Michoacana, luego regresé a Huetamo y de pronto, “en el año del 2005 se me invitó a participar en ese papel, y como hombre de campo, de a caballo y con la herencia de mi padre en la sangre, acepté el reto, y el compromiso era por sólo tres años, sin embargo, nadie ha mostrado intenciones de relevarme y me mantengo con mucho gusto haciendo el papel de Morelos.
Es imposible poder explicar lo que se siente cabalgar por montes y senderos interpretando la figura militar del Rayo del Sur, señala Moreno, “pero me brinca el corazón de fuertes latidos que me genera verme rodeado de niños que me ven arrobados, cuando lanzo arengas, cuando reto con la espada al enemigo, al momento que arribo a Huetamo seguido de cientos de hombres montados a caballo y muchos más a pie, lanzando arengas por la libertad”.
Por su parte, su padre Carlos Moreno, con nostalgia recuerda que tuvo la suerte de ser compañero de estudios de José Luis Gómez Navarro, un personaje huetamense que reinventó la Cabalgata de Morelos en 1810, y la puso de nuevo en práctica en el año de 1994, partiendo de Charo e Indaparapeo rumbo a Morelia por el sendero original que recorriera a galope tendido don José María tras su encuentro con Hidalgo.
Desde un principio me sumé a la iniciativa lanzada por Navarro, recordó, “y por esa razón asistí a la primera reunión que se hizo sobre ese tema en Morelia, y a cinco días de que partiera la Cabalgata Morelos, y sin que hubiera quien se hiciera cargo de esa responsabilidad, le dije a José Luis que me iba a mandar hacer un traje de Morelos y que personalmente iba a encarnar al personaje ya que contaba con un buen caballo.
“En Huetamo ningún sastre sabía como hacer los ropajes de Morelos, y por eso me fui a una papelería para comprar una estampita de Morelos, y de esa forma pudo mi sastre hacer algo parecido, después, me fui hasta el castillo de Chapultepec y sobre un traje original de Morelos sacamos fotos y dibujos para que el sastre de apegara lo más posible a lo que la vestimenta requería, y aunque gaste buenos billetes, cumplí con el objetivo de Navarro.
“Los recuerdos que me dejó esa parte de mi vida los llevo grabados en mi memoria, y años después fue mi hijo el que siguió los pasos, y como somos una familia de rancheros campiranos, desde niños aprendimos a montar a caballo, a saber de la rienda, la silla de montar, el chicote, las espuelas, la espada, las botas federicas, pero sobre todo, el ánimo corporal de sentirte adentro del cuerpo del héroe inmortal, de tal forma que hasta en sueños aparece Morelos”.
Hoy, los dos protagonistas del cura Morelos, Carlos y Héctor Miguel Moreno, se preparan a partir el martes rumbo a Charo e Indaparapeo, para participar en la Cabalgata del Bicentenario, y de esa forma, los dos abogados y jinetes huetamenses agradecen a la vida, a las autoridades y a los organizadores la confianza depositada en ellos, y al mismo tiempo invitan a la familia ecuestre regional para que participe esta semana que viene en la jornada semanal de la Cabalgata.
Fuente: WWW.DESPERTARDELSUR.COM
Written 17:15 by JC López
Ángel Ramírez Ortuño, Cabalgata Morelos, Charo, Huetamo, Indaparapeo, José Ma. Morelos, Miguel Hidalgo, Morelia, Notas despertar del sur Sin comentarioslunes, 19 de abril de 2010
Confirma Calderón nueva vía Huetamo-Altamirano.
Escrito por Ángel Ramírez Ortuño
El anuncio, al inaugurar con Godoy el distribuidor vial de la salida de Charo, en Morelia.HUETAMO, MICH. Gran euforia persiste en la región de Huetamo tras la reciente información vertida por el presidente Felipe Calderón Hinojosa en Morelia, al momento que junto con el gobernador Leonel Godoy Rangel inauguraban el distribuidor vial de la salida de Charo anunciaba que durante el año del 2010 habrá una importante inversión en obras carreteras en varios puntos del estado.
De esa forma, tras señalar el mandatario que se habían puesto en marcha carreteras como la de Morelia-Salamanca, la modernización de la carretera Irapuato-La Piedad, la construcción de la carretera Nueva Italia-Apatzingan y la modernización de la carretera costera de Lázaro Cárdenas a Coahuayana, anunciaba también una nueva vía entre Ciudad Altamirano, Guerrero, atravesando por Huetamo hacía Ciudad Guzmán, Jalisco. Todo un acontecimiento para Tierra Caliente.
De la misma forma, tras su visita a Huetamo, el gobernador Godoy Rangel informaba que para una próxima ocasión inauguraría el tramo carretero entre Zirándaro de los Chávez y Puertas Cuatas, y si se lograba que un comité ciudadano solicitara al Consejo Universitario de Morelia su anuencia, podría también venir a colocar la primera piedra del Campus Universitario, otro de los grandes sueños de los huetamenses.
Entre otras cosas, se explicó a la prensa por parte de personal del SCOP que se planea realizar un rediseño de la carretera Huetamo-San Lucas y Ciudad Altamirano, es decir, se buscará evitar al máximo las series de curvas que tiene ese complicado tramo, y no se descarta la posibilidad de evitar que la nueva vía que unirá a los pueblos de Tierra Caliente con Ciudad Jalisco ya no pase ni por Purechucho ni San Lucas.
Así, serían trazos, tipo periférico de Huetamo, dado que los tiempos actuales así lo demandan.
De esa forma, tras señalar el mandatario que se habían puesto en marcha carreteras como la de Morelia-Salamanca, la modernización de la carretera Irapuato-La Piedad, la construcción de la carretera Nueva Italia-Apatzingan y la modernización de la carretera costera de Lázaro Cárdenas a Coahuayana, anunciaba también una nueva vía entre Ciudad Altamirano, Guerrero, atravesando por Huetamo hacía Ciudad Guzmán, Jalisco. Todo un acontecimiento para Tierra Caliente.
De la misma forma, tras su visita a Huetamo, el gobernador Godoy Rangel informaba que para una próxima ocasión inauguraría el tramo carretero entre Zirándaro de los Chávez y Puertas Cuatas, y si se lograba que un comité ciudadano solicitara al Consejo Universitario de Morelia su anuencia, podría también venir a colocar la primera piedra del Campus Universitario, otro de los grandes sueños de los huetamenses.
Entre otras cosas, se explicó a la prensa por parte de personal del SCOP que se planea realizar un rediseño de la carretera Huetamo-San Lucas y Ciudad Altamirano, es decir, se buscará evitar al máximo las series de curvas que tiene ese complicado tramo, y no se descarta la posibilidad de evitar que la nueva vía que unirá a los pueblos de Tierra Caliente con Ciudad Jalisco ya no pase ni por Purechucho ni San Lucas.
Así, serían trazos, tipo periférico de Huetamo, dado que los tiempos actuales así lo demandan.
FUENTE:
WWW.DESPERTARDELSUR.COM
Written 16:23 by JC López
Cd. Altamirano, Huetamo, Infraestructura, Leonel Godoy, Michoacán, Morelia, Notas despertar del sur, Puertas Cuatas, Purechucho, San Lucas, Zirándaro Sin comentariosmartes, 6 de octubre de 2009
Homenajean a la actriz Fanny Cano en Morelia.
-Reviven en la VII Edición del Festival Internacional de Cine de Morelia la imagen de aquella guacha preciosa nacida en Huetamo en 1944.
-Sus paisanos recuerdan que le gustaba ir a su barrio de Pirinda a comprar pan de don Meyo Juárez.
-Sus paisanos recuerdan que le gustaba ir a su barrio de Pirinda a comprar pan de don Meyo Juárez.
Fanny Cano, orgullo de Huetamo para el mundo.
ÁNGEL RAMÍREZ ORTUÑO
HUETAMO, MICH. La VII Edición del Festival Internacional de Cine de Morelia de pronto revivió la imagen de aquella guacha preciosa, nacida en el barrio de Pirinda, en pleno corazón de Huetamo, un día 28 de febrero de 1944, hija de Francisco Cano Romero y de Aurelia Damián, y que tuvo como hermanos a Sergio, Blanca Herbella, Francisco, Julio César y Elvia Rosa.
Descendiente de una familia huetamense de sólidos principios morales, desde pequeña Fanny parte a la Ciudad de México a realizar sus estudios primarios en la colonia Guerrero, y la secundaria y preparatoria los realiza en la Preparatoria Número 2 incorporada a la UNAM, y después sigue sus estudios de Psicología en esa misma Universidad, donde gracias a la belleza que irradiaba fue electa reina de Belleza de los Pumas.
Ese capítulo de su vida le permitió a Fanny conocer a gente del ambiente del cine y del teatro, y será el periodista Jaime Valdez quien le consigue un primer papel en el año de 1962 en una modesta película titulada “El Cielo y la Tierra”, lo que según la paisana huetamense, al verse en la pantalla no le convenció su actuación, y se propuso enseguida estudiar actuación con Seki Sano en el año de 1963.
Seki Sano le abrió las puertas del teatro y logra participar en su primera puesta en escena con “Baby Doll”, al lado de hercúleo Wolf Rubinsky, y luego vendrá La Mandrágora, de tal forma que para 1964, logra, del lado de Cantinflas, su primer estelar con la cinta “Entrega Inmediata”, y ahora sí, su nombre sonará fuerte y por su platinada belleza se le considerará la Marilyn Monroe mexicana.
Vendrá en 1965 la cinta “Los Perversos” al lado del actor Arturo de Córdova, sigue “Frente al Destino” y ya con un reconocido prestigio se integra al cine español y allá filma “Operación Secretaria”, continuará “Zona Roja” dirigida por “El Indio” Fernández, quien para tal fin visitó Huetamo, y Fanny lo colmó de atenciones diversas, desde lo gastronómico, las delicias del mezcal, y la confección de originales botines de piel de venado.
Otras cintas que realizó la huetamense fueron “Una Leyenda de Amor”, “La Güera Rodríguez”, para unos considerada su mejor película, pero también están “Los Amantes Jóvenes” y “La Cautivas”, al lado su gran amiga Julissa y Enrique Álvarez Félix, filma también “Adriana del Río” en el año de 1978, tiempo en que decide casarse con el hombre de negocios Jorge Luis Cano, pero nunca conoció descendencia.
En la televisión su nombre sonó fuerte con telenovelas como Yesenia, Rubí, Penthouse, y en plena gloria, le dio por ingresar al mundo de la meditación y esa afición la llevará varias veces a La India, de tal forma que en uno de esos viajes muere trágicamente en un accidente aéreo en el aeropuerto de Barajas, cerca de Madrid, un día 7 de diciembre de 1983.
Esta semana, los huetamenses recordaron su nombre al rendirle un homenaje los organizadores del VII Festival Internacional de Cine en Morelia, y sus paisanos recordaron que cuando Fanny Cano estaba en Huetamo, le encantaba ir a comprar el pan que elaboraba don Meyo Juárez, allá en la calle Primero de Mayo, del barrio de Pirinda, y que su gran proyecto de rodar una cinta en Huetamo quedó truncada.
Otro buen reportaje de:
Written 18:17 by JC López
Fanny Cano, Huetamo, Michoacán, Morelia, Notas despertar del sur 2 commentsjueves, 26 de marzo de 2009
Filiberto Vargas Tentory, de Carácuaro a Morelia.
A sus 88 años de edad prefiere sumergirse en el mundo de sus libros con perfume olor a pasado.
Nota de Despertardelsur.com
Filiberto Vargas Tentory, sabio, humanista y longevo hombre de Caràcuaro
SAMUEL PONCE MORALES/
ÁNGEL RAMÍREZ ORTUÑO
HUETAMO, MICH. En la orilla del Centro Histórico, al casi inicio de la Obrera, está posicionado un nada pequeño islote provinciano, ruralmente hablando. Se trata prácticamente de una horizontal estampa caracuarense. Ahí vive el profesor Filiberto Vargas Tentory, quien a sus 88 años de edad prefiere sumergirse en el mundo de los libros.
En medio de ese sitio, de la biblioteca, en cuyos lados hay decenas, centenas de libros con perfume con olor a pasado, por nada conviven, a centímetros de distancia, un moderno equipo de cómputo y una antigua máquina de escribir, de aquéllas, de las buenas, de las de los inicios de mil novecientos...
A la entrada de la casona, en donde, en el interior, en el corredor, en la sala, en la biblioteca, se pueden admirar cuadros con imágenes inconfundibles de rústicos paisajes característicos de la ya legendaria región de Tierra Caliente, hay una pequeña pero visible frase: “Bienvenidos, mi casa, tu casa”.
El hombre con la bondad que da el arribo a esos años, nos recibe en la biblioteca situada en la parte de arriba de la sala. De pequeña estatura mantiene una memoria como escasísimos de su edad, de hecho, la gran mayoría de sus pares, y nones, de su generación, gradualmente han emigrado al más allá.
Él, un aficionado de “corazón” del Monarcas Morelia, se considera un creyente pero no católico. “Yo creo en el Santo Cristo Negro de mi pueblo, y en mis padres y mis abuelos”.
“Viva Cristo Rey, cabrones”
Nació y vivió hasta los ocho años de edad en Carácuaro. De esa niñez, de los últimos momentos que estuvo en su tierra natal, recuerda que le impacto en demasía el asalto que hicieron los cristeros al pueblo y el infructuoso intento por matar a su padre, a don Fortino Vargas Santoyo.
“Me impactó mucho al verlos con gabanes y unos sombreros así, arriscados, y en ellos muchas imágenes, con Máuser y 30-30 en la mano, gritando ‘Viva Cristo Rey, hijos de la chingada, viva la Virgen María, cabrones’, y queriendo prender fuego a la casa de mi papá”.
Cuenta que don Fortino Vargas logró salvar su vida, porque supo que los cristeros iban también por él. En el pueblo, resalta, ellos quemaron la alcaldía, La Perla Negra, así se llamaba una tienda, y en medio de eso balearon y mataron “como a un venado” a un ejidatario que atravesaba el río en su huida hacia Nocupétaro.
“Y, por eso, nos venimos a Morelia, porque iban a matar a mi padre. Nos salimos caminando en la noche, con mi madre, los cuatro hermanos, entre ellos una pequeña de tres o cuatro meses. Hicimos la salida rumbo a Huetamo y oscura la noche caminamos; y a dónde dimos vuelta, no lo recuerdo, pero sí que llegamos a Morelia”.
Lo que quedó atrás
“Nosotros en Carácuaro teníamos un tiendita en la que vendíamos percal, manta y otras telas. Yo, nomás atravesando la calle, iba a la escuela que estaba donde vivió el cura Morelos. ¿Usted sabe que Morelos estuvo once años de cura en mi pueblo?
“Ahí, en Carácuaro, abrazado por un río, la diversión de niño es bañarse en el afluente, sobre todo cuando crece por la época de lluvias. Va uno a nadar, a montarle a los burros de agua, que se van así... Y yo iba, fui muchas veces.
“Cuando vivía en el pueblo no teníamos más ambiciones que llegar a cuarto año de primaria, lo que se llamaba como primaria elemental, así que no había ni quinto ni sexto. No, no realmente, no me veía como profesor ni como nada”.
El gran, el enorme ferrocarril
Si bien ya su papá lo había traído a la capital michoacana, a alguna cosa, “no sé a qué”, cuando su familia se asentó con el apoyo de un tío padre, en aquellos días lo que más le impactó de la ciudad fue mirar al gran, al enorme ferrocarril. “Ése era nuestro paseo, porque no teníamos dinero para ir a otro lado”.
“Les pedía a mi papá, a mi mamá, que arreglaran a los muchachos porque los iba a llevar a la estación; para nosotros era un lujo ir allá y esperar el arribo del ferrocarril, del tren, oírlo pitar y verlo venir, bufar, echar vapor y observar sus grandes ruedas de fierro, así era”.
Escuela nomás de sexto grado
En Morelia concluyó la primaria, hasta el sexto grado, y entró a secundaria, al Colegio de San Nicolás de Hidalgo. Sin embargo, en ese tiempo la familia se trasladó a la capital del país, pero ante la imposibilidad de instalar un molino de nixtamal, decide regresar a la entonces sí ciudad de la canteras rosas, decidiendo él entrar a la Normal.
De su época en la primaria rememora su estancia en la escuela de sexto año, ubicada en el Ayuntamiento moreliano, y en la cual no había grupos de primero, segundo, tercer, cuarto o quinto... “nomás había el de sexto y ya”.
“Ahí nos preparaban no sólo para entrar bien a la secundaria, sino que en muchos casos para enfrentar a la vida”.
En esa escuela, cuyo modelo no logró concretar en su paso por el área educativa, aparte de las usuales, impartían clases hasta de taquigrafía, mecanografía, electricidad y de carpintería, por lo que, sostiene, “algunos de mis compañeros vivieron toda su vida de lo que aprendieron ahí, como Jesús Hernández”.
El maestro rural en un poblado minero de Jalisco
En la biblioteca se pueden divisar, aunque de reojo, aparte de menos de una docena de fotos de familiares y amigos, media decena de esculturas, en su mayoría de color blanca, que pueden decir todo y a la vez nada. Juntos están desde un elefante, pasando por una virgen, hasta llegar a un Quijote, sin obviar una figura prehispánica.
De sus primeros años como maestro rural en un poblado minero jalisciense, El Amparo, recuerda que trabajaba tres turnos: de 9:00 a 12:00, de 15:00 a 18:00 y el último, en el cual daba alfabetización, en la noche.
“Ése era mi trabajo”, dice con un orgullo elevado al cuadrado. Eran los tiempos en que había mucho contacto entre los profesores, los estudiantes y los padres de familia.
Y, “sin mayores pretensiones” habla de cómo en los inicios de la década de los 40, los mineros del lugar le reconocieron su trabajo en la comunidad, dándole un buen sitio para vivir y una partida de diez pesos al mes, que se sumaba a su sueldo de 112 pesos, pero, justifica, “le pegábamos duro, desde tempranito hasta que se hacía noche”.
En El Amparo impulsó el deporte, en especial el basquetbol, y en el teatro cada mes hacía obras y eventos para que los muchachos y muchachas cantaran, bailaran, recitaran y hasta se echaran sus discursos patrióticos.
— ¿Y las novias?
—Bueno, ya habíamos dejado algunas cosas por acá. Ahí no nos queríamos meter mucho porque no conocíamos el terreno.
Misionero cultural
Después de su paso por El Amparo fue miembro y jefe de misiones culturales en varias comunidades michoacanas, sobre todo en los municipios de Coalcomán y Villa Victoria. Sostiene que de un municipio para otro se hacían, a caballo, diez horas de camino.
Entre lo más importante que hizo la misión en Villa Victoria, entre 1942 y 1943, fue crear las condiciones con todos y cada uno de los rancheros encaminadas a trazar y hacer el camino “para meter el primer camión al pueblo y... lo hicimos”.
El pecho en la SEE
En su cargo como responsable de la política educativa michoacana, del 92 al 94, reconoce que no logró grandes proyectos, porque lo más importante era detener y atender la avalancha de exigencias de seis grupos sindicales en pugna, entre los cuales figuraban los Delfino; los Solache, los de Gordillo y otros tantos.
Personalmente le puse el pecho a los problemas magisteriales, a los grupos sindicales que se querían significar por el grado de agresividad para exponer sus exigencias, afirma.
Sin embargo, acepta que “cuando se empezaron a salir de la Secretaría de Educación y llegaron a Palacio de Gobierno, e ir a la Casa de Gobierno, e ir a los bancos, e ir... ya se puso peor la cosa y yo me tuve que ir”.
Los que se le adelantaron
—Ya casi cumple 89 años…
—Yo tengo 88 años.
— ¿Ya considera que está en su última etapa?
—No, yo me considero muy apto y sigo trabajando, haciendo libros. Yo sigo trabajando”.
—¿Pero, a estas alturas, ha visto caer muchos colegas, muchos amigos?
—Sí, se me adelantaron nomás.
—Pero bastantes yo diría, ¿no?
—Muchos, casi todos. De mi generación de la Normal, creo que quedaremos unos dos, tres.
— ¿Y eso a qué se debe?
—Pues la preparación física y mental que cada uno recibimos. A mí me enseñaron mis padres a trabajar desde que tenía tres años. Me mandaban con un morral de naranjas en Carácuaro a venderlas a las casas, o con una cazuela de zóricua, con un huanchipo en la cabeza e ir y tocar y decir: “Tía fulana no quieres, no me compras esto”, es decir, siempre estuve ocupado. A mí no me enseñaron a descansar.
— ¿Y vicios? ¿Tuvo vicios?
—Fumé, pero un día a las siete de la mañana lo primero que hice fue prender un cigarro y yo mismo me dije: ‘como va a ser fumar a las siete de la mañana’, apagué el cigarro y dije ‘no vuelvo a fumar’, y de eso hace 30 años».
— ¿Y de tomar?
—De tomar, me tomo una copa o dos, nunca más. No soy...
— ¿Y mujeres en su juventud?
—Eso sí.
— ¿Muchas mujeres?
—Algo.
—Si le tocara morirse en estos tiempos, ¿se iría tranquilo?
—Muy tranquilo.
Educación, por la señal...
El ex secretario de Educación en Michoacán, Filiberto Vargas Tentory, dice que hoy en día la educación tiene que realizarse haciendo, “sin faltarle el respeto a las cuestiones religiosas”, la señal de la cruz: horizontal para que llegue a todo el estado y vertical para que sea de calidad.
Y en ese sentido, establece, se requiere hacer reformas “de todo a todo” y, añade, si bien los recursos económicos siempre van a ser insuficientes, los humanos no deberían fallar y lo están haciendo, sobre todo cuando dejamos a los niños sin escuela.
A lo anterior hay que agregarle si a los pequeños escolares que asisten tampoco les damos la educación que se requiere, pues estamos fallando. “Entonces es necesario hacer una revisión para saber qué parte de responsabilidad tiene cada una de las partes involucradas”.
Se trata también de encauzar una real coordinación y vinculación educativa, toda vez que cada uno de los niveles educativos por los que va uno a pasar son diferentes entre sí. Se requiere que haya un seguimiento entre los niveles para que no se pierda lo que se ha estado haciendo.
Aún así, para aminorar el problema educativo se necesita más que voluntad política de las partes que intervienen, ya que cada una de ellas antepone intereses ajenos, entre los cuales se señala el económico, “se maneja mucho dinero, pero mucho, mucho”.
El camino andado
Filiberto Vargas Tentory nació en Villa de Carácuaro el 16 de diciembre de 1920. Egresado de la Escuela Normal, dependiente de la UMSNH, fue maestro rural, inspector escolar, integrante y jefe de misiones culturales y visitador especial de la SEP en varios estados del país.
Además, en la SEP fue subdirector general de Educación Primaria, subdirector general de Alfabetización y Educación Extraescolar, director de Servicios Educativos en el Medio Rural y director nacional del Sistema de Telesecundarias.
En su participación en comisiones de carácter internacional, destacan la de delegado de México ante el Consejo Internacional Cultural de la OEA y ante la Conferencia Internacional de Educación, en Ginebra, Suiza, por parte de la UNESCO.
Autor de diversos libros, entre ellos el que realizó cuando era becario de UNESCO: CREFAL: Jarácuaro, relato de una experiencia de desarrollo de la comunidad.
Actualmente se dedica a la coedición de libros, entre los cuales resaltan “México y sus revoluciones sociales en la educación y Los datos geográficos de los 113 municipios de Michoacán”.
ÁNGEL RAMÍREZ ORTUÑO
HUETAMO, MICH. En la orilla del Centro Histórico, al casi inicio de la Obrera, está posicionado un nada pequeño islote provinciano, ruralmente hablando. Se trata prácticamente de una horizontal estampa caracuarense. Ahí vive el profesor Filiberto Vargas Tentory, quien a sus 88 años de edad prefiere sumergirse en el mundo de los libros.
En medio de ese sitio, de la biblioteca, en cuyos lados hay decenas, centenas de libros con perfume con olor a pasado, por nada conviven, a centímetros de distancia, un moderno equipo de cómputo y una antigua máquina de escribir, de aquéllas, de las buenas, de las de los inicios de mil novecientos...
A la entrada de la casona, en donde, en el interior, en el corredor, en la sala, en la biblioteca, se pueden admirar cuadros con imágenes inconfundibles de rústicos paisajes característicos de la ya legendaria región de Tierra Caliente, hay una pequeña pero visible frase: “Bienvenidos, mi casa, tu casa”.
El hombre con la bondad que da el arribo a esos años, nos recibe en la biblioteca situada en la parte de arriba de la sala. De pequeña estatura mantiene una memoria como escasísimos de su edad, de hecho, la gran mayoría de sus pares, y nones, de su generación, gradualmente han emigrado al más allá.
Él, un aficionado de “corazón” del Monarcas Morelia, se considera un creyente pero no católico. “Yo creo en el Santo Cristo Negro de mi pueblo, y en mis padres y mis abuelos”.
“Viva Cristo Rey, cabrones”
Nació y vivió hasta los ocho años de edad en Carácuaro. De esa niñez, de los últimos momentos que estuvo en su tierra natal, recuerda que le impacto en demasía el asalto que hicieron los cristeros al pueblo y el infructuoso intento por matar a su padre, a don Fortino Vargas Santoyo.
“Me impactó mucho al verlos con gabanes y unos sombreros así, arriscados, y en ellos muchas imágenes, con Máuser y 30-30 en la mano, gritando ‘Viva Cristo Rey, hijos de la chingada, viva la Virgen María, cabrones’, y queriendo prender fuego a la casa de mi papá”.
Cuenta que don Fortino Vargas logró salvar su vida, porque supo que los cristeros iban también por él. En el pueblo, resalta, ellos quemaron la alcaldía, La Perla Negra, así se llamaba una tienda, y en medio de eso balearon y mataron “como a un venado” a un ejidatario que atravesaba el río en su huida hacia Nocupétaro.
“Y, por eso, nos venimos a Morelia, porque iban a matar a mi padre. Nos salimos caminando en la noche, con mi madre, los cuatro hermanos, entre ellos una pequeña de tres o cuatro meses. Hicimos la salida rumbo a Huetamo y oscura la noche caminamos; y a dónde dimos vuelta, no lo recuerdo, pero sí que llegamos a Morelia”.
Lo que quedó atrás
“Nosotros en Carácuaro teníamos un tiendita en la que vendíamos percal, manta y otras telas. Yo, nomás atravesando la calle, iba a la escuela que estaba donde vivió el cura Morelos. ¿Usted sabe que Morelos estuvo once años de cura en mi pueblo?
“Ahí, en Carácuaro, abrazado por un río, la diversión de niño es bañarse en el afluente, sobre todo cuando crece por la época de lluvias. Va uno a nadar, a montarle a los burros de agua, que se van así... Y yo iba, fui muchas veces.
“Cuando vivía en el pueblo no teníamos más ambiciones que llegar a cuarto año de primaria, lo que se llamaba como primaria elemental, así que no había ni quinto ni sexto. No, no realmente, no me veía como profesor ni como nada”.
El gran, el enorme ferrocarril
Si bien ya su papá lo había traído a la capital michoacana, a alguna cosa, “no sé a qué”, cuando su familia se asentó con el apoyo de un tío padre, en aquellos días lo que más le impactó de la ciudad fue mirar al gran, al enorme ferrocarril. “Ése era nuestro paseo, porque no teníamos dinero para ir a otro lado”.
“Les pedía a mi papá, a mi mamá, que arreglaran a los muchachos porque los iba a llevar a la estación; para nosotros era un lujo ir allá y esperar el arribo del ferrocarril, del tren, oírlo pitar y verlo venir, bufar, echar vapor y observar sus grandes ruedas de fierro, así era”.
Escuela nomás de sexto grado
En Morelia concluyó la primaria, hasta el sexto grado, y entró a secundaria, al Colegio de San Nicolás de Hidalgo. Sin embargo, en ese tiempo la familia se trasladó a la capital del país, pero ante la imposibilidad de instalar un molino de nixtamal, decide regresar a la entonces sí ciudad de la canteras rosas, decidiendo él entrar a la Normal.
De su época en la primaria rememora su estancia en la escuela de sexto año, ubicada en el Ayuntamiento moreliano, y en la cual no había grupos de primero, segundo, tercer, cuarto o quinto... “nomás había el de sexto y ya”.
“Ahí nos preparaban no sólo para entrar bien a la secundaria, sino que en muchos casos para enfrentar a la vida”.
En esa escuela, cuyo modelo no logró concretar en su paso por el área educativa, aparte de las usuales, impartían clases hasta de taquigrafía, mecanografía, electricidad y de carpintería, por lo que, sostiene, “algunos de mis compañeros vivieron toda su vida de lo que aprendieron ahí, como Jesús Hernández”.
El maestro rural en un poblado minero de Jalisco
En la biblioteca se pueden divisar, aunque de reojo, aparte de menos de una docena de fotos de familiares y amigos, media decena de esculturas, en su mayoría de color blanca, que pueden decir todo y a la vez nada. Juntos están desde un elefante, pasando por una virgen, hasta llegar a un Quijote, sin obviar una figura prehispánica.
De sus primeros años como maestro rural en un poblado minero jalisciense, El Amparo, recuerda que trabajaba tres turnos: de 9:00 a 12:00, de 15:00 a 18:00 y el último, en el cual daba alfabetización, en la noche.
“Ése era mi trabajo”, dice con un orgullo elevado al cuadrado. Eran los tiempos en que había mucho contacto entre los profesores, los estudiantes y los padres de familia.
Y, “sin mayores pretensiones” habla de cómo en los inicios de la década de los 40, los mineros del lugar le reconocieron su trabajo en la comunidad, dándole un buen sitio para vivir y una partida de diez pesos al mes, que se sumaba a su sueldo de 112 pesos, pero, justifica, “le pegábamos duro, desde tempranito hasta que se hacía noche”.
En El Amparo impulsó el deporte, en especial el basquetbol, y en el teatro cada mes hacía obras y eventos para que los muchachos y muchachas cantaran, bailaran, recitaran y hasta se echaran sus discursos patrióticos.
— ¿Y las novias?
—Bueno, ya habíamos dejado algunas cosas por acá. Ahí no nos queríamos meter mucho porque no conocíamos el terreno.
Misionero cultural
Después de su paso por El Amparo fue miembro y jefe de misiones culturales en varias comunidades michoacanas, sobre todo en los municipios de Coalcomán y Villa Victoria. Sostiene que de un municipio para otro se hacían, a caballo, diez horas de camino.
Entre lo más importante que hizo la misión en Villa Victoria, entre 1942 y 1943, fue crear las condiciones con todos y cada uno de los rancheros encaminadas a trazar y hacer el camino “para meter el primer camión al pueblo y... lo hicimos”.
El pecho en la SEE
En su cargo como responsable de la política educativa michoacana, del 92 al 94, reconoce que no logró grandes proyectos, porque lo más importante era detener y atender la avalancha de exigencias de seis grupos sindicales en pugna, entre los cuales figuraban los Delfino; los Solache, los de Gordillo y otros tantos.
Personalmente le puse el pecho a los problemas magisteriales, a los grupos sindicales que se querían significar por el grado de agresividad para exponer sus exigencias, afirma.
Sin embargo, acepta que “cuando se empezaron a salir de la Secretaría de Educación y llegaron a Palacio de Gobierno, e ir a la Casa de Gobierno, e ir a los bancos, e ir... ya se puso peor la cosa y yo me tuve que ir”.
Los que se le adelantaron
—Ya casi cumple 89 años…
—Yo tengo 88 años.
— ¿Ya considera que está en su última etapa?
—No, yo me considero muy apto y sigo trabajando, haciendo libros. Yo sigo trabajando”.
—¿Pero, a estas alturas, ha visto caer muchos colegas, muchos amigos?
—Sí, se me adelantaron nomás.
—Pero bastantes yo diría, ¿no?
—Muchos, casi todos. De mi generación de la Normal, creo que quedaremos unos dos, tres.
— ¿Y eso a qué se debe?
—Pues la preparación física y mental que cada uno recibimos. A mí me enseñaron mis padres a trabajar desde que tenía tres años. Me mandaban con un morral de naranjas en Carácuaro a venderlas a las casas, o con una cazuela de zóricua, con un huanchipo en la cabeza e ir y tocar y decir: “Tía fulana no quieres, no me compras esto”, es decir, siempre estuve ocupado. A mí no me enseñaron a descansar.
— ¿Y vicios? ¿Tuvo vicios?
—Fumé, pero un día a las siete de la mañana lo primero que hice fue prender un cigarro y yo mismo me dije: ‘como va a ser fumar a las siete de la mañana’, apagué el cigarro y dije ‘no vuelvo a fumar’, y de eso hace 30 años».
— ¿Y de tomar?
—De tomar, me tomo una copa o dos, nunca más. No soy...
— ¿Y mujeres en su juventud?
—Eso sí.
— ¿Muchas mujeres?
—Algo.
—Si le tocara morirse en estos tiempos, ¿se iría tranquilo?
—Muy tranquilo.
Educación, por la señal...
El ex secretario de Educación en Michoacán, Filiberto Vargas Tentory, dice que hoy en día la educación tiene que realizarse haciendo, “sin faltarle el respeto a las cuestiones religiosas”, la señal de la cruz: horizontal para que llegue a todo el estado y vertical para que sea de calidad.
Y en ese sentido, establece, se requiere hacer reformas “de todo a todo” y, añade, si bien los recursos económicos siempre van a ser insuficientes, los humanos no deberían fallar y lo están haciendo, sobre todo cuando dejamos a los niños sin escuela.
A lo anterior hay que agregarle si a los pequeños escolares que asisten tampoco les damos la educación que se requiere, pues estamos fallando. “Entonces es necesario hacer una revisión para saber qué parte de responsabilidad tiene cada una de las partes involucradas”.
Se trata también de encauzar una real coordinación y vinculación educativa, toda vez que cada uno de los niveles educativos por los que va uno a pasar son diferentes entre sí. Se requiere que haya un seguimiento entre los niveles para que no se pierda lo que se ha estado haciendo.
Aún así, para aminorar el problema educativo se necesita más que voluntad política de las partes que intervienen, ya que cada una de ellas antepone intereses ajenos, entre los cuales se señala el económico, “se maneja mucho dinero, pero mucho, mucho”.
El camino andado
Filiberto Vargas Tentory nació en Villa de Carácuaro el 16 de diciembre de 1920. Egresado de la Escuela Normal, dependiente de la UMSNH, fue maestro rural, inspector escolar, integrante y jefe de misiones culturales y visitador especial de la SEP en varios estados del país.
Además, en la SEP fue subdirector general de Educación Primaria, subdirector general de Alfabetización y Educación Extraescolar, director de Servicios Educativos en el Medio Rural y director nacional del Sistema de Telesecundarias.
En su participación en comisiones de carácter internacional, destacan la de delegado de México ante el Consejo Internacional Cultural de la OEA y ante la Conferencia Internacional de Educación, en Ginebra, Suiza, por parte de la UNESCO.
Autor de diversos libros, entre ellos el que realizó cuando era becario de UNESCO: CREFAL: Jarácuaro, relato de una experiencia de desarrollo de la comunidad.
Actualmente se dedica a la coedición de libros, entre los cuales resaltan “México y sus revoluciones sociales en la educación y Los datos geográficos de los 113 municipios de Michoacán”.
Nota de Despertardelsur.com
Written 23:25 by Anónimo
Carácuaro, Coalcomán, Cristo negro, Huetamo, Morelia, Nocupétaro, Villa Victoria Sin comentarios
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