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domingo, 18 de octubre de 2020

"La Shinuleada" en San Miguel Totolapan Guerrero con fundamento histórico

Créditos al autor Bolivar Ochoa Díaz

Aunque en este año no se celebrará, tal vez el próximo, si ya desapareció la pandemia

Es una fiesta original, propia de los indios de San Miguel Totolapan, arraigada en diferentes pueblos que se asentaron a ambos lados de la ribera del Río Balsas los últimos hablantes de la lengua cuitlateca, idioma que se habló es este lugar hasta la década de los cincuenta del siglo XX.

La Shinuleada, cuyo origen se pierde en la obscura noche de los tiempos, ha sido celosamente conservada hasta nuestros días por los descendientes de los indios cuitlatecas.

El nombre de Shinuleada proviene del idioma cuitlateco, derivado del vocablo Shinula, que en este idioma significa flor, hermosa flor de color amarillo de temporada en el campo, de ocho pétalos que se agregan a la masa de tamales antes de hervir, para darles al final un color y sabor especial a los famosos tamales de shinula.

Hablar de la Shinuleada de manera aislada, no tendría sentido. Para comprenderla, es necesario dentro del contexto de la serie anual de festividades propias de la Santa Cruz, ciclo festivo que comienza cuando los miembros de la mayordomía del pasado y el presente, nombran al nuevo mayordomo que se encargará de organizar las diferentes actividades durante el año, de acuerdo a los viejos usos y costumbres de la comunidad.

Dicho nombramiento se lleva a cabo, en la segunda quincena del mes de mayo, quedando así instalada oficialmente la nueva mayordomía.

LA RECIBIDERA.
El siguiente paso es nombrar a los nuevos colaboradores del mayordomo, principalmente a dos delanteros, dos veladoras y dos tepixques los que se encargarán de recibir de la mayordomía saliente por riguroso inventario los bienes materiales de la capilla considerados sagrados de la Santa Cruz, como los mandiles de la cruz, milagroso exvotos, velas benditas, medidas, sahumerios, reliquias, candeleros, etc.

De aquí en adelante la tarea principal de la nueva mayordomía será mantener abierta y seada la capilla, bajo responsabilidad de las veladoras y tepixques, y esperar con impaciencia el día domingo del mes de octubre que se elija para la Shinuleada.

El mayordomo y los delanteros principalmente se encargarán de cuidar en ese día nada falte. Preparar lo referente a la comida, desde poner el nejo hasta lavar el chacapero un día después de la fiesta, se nombra a la vieja mayor; conseguir la música, los bancos y los manteados; tender el gabán, administrar los cigarros, el mezcal y registrar las cooperaciones, se nombra al viejo mayor.

Ahora bien, la Shinuleada, como toda fiesta indígena es colectiva, donde todos cooperan y se divierten; en ella se funden la visión Judeo-Cristiana traída al nuevo mundo por los españoles, conservando una parte del mosaico de la cosmovisión indígena de los cuitlatecas.

Por eso encontramos, por una parte, la presencia de la Santa Cruz, símbolo de la fe cristiana, y por la otra, el jolgorio, el fandango, las danzas, el mezcal, la picardía, el corte de flores, los juegos a campo abierto, la música y, desde luego, la comida colectiva de origen prehispánico.

LA CORTADERA DE SHINULA.

El domingo, después de almuerzo se congregan en casa del mayordomo(a) las personas que participarán en la Shinuleada, mujeres portando bandejas, jícaras o canastas de mimbre y una servilleta vistosamente bordada; los hombres acompañarán en pareja a las mujeres a cortar la shinula en el campo, los que ocuparán la copa del sombrero para guardar las flores y pétalos despicados, otros, a caballo, participarán en la coleada del machito.

Todos juntos salen en ordenada algarabía multicolor, con la música de viento encabezando el contingente que recorren algunas calles hasta llegar al lugar previsto, fuera del pueblo, donde tienen vista una rica veta de shinula.

El caporal de la mayordomía con el sahumerio de copal arrodillados frente a la Santa Cruz le solicitan permiso para sacar de su capilla el machito para la shinuleada, de donde salen acompañando el ritmo de recular del machito hasta la salida para que a se le entregue al montador.

Al llegar, propiamente comienza la Shinuleada. La música se instala bajo la sombra de un frondoso árbol para seguir tocando; mujeres y hombres, se distribuyen en el territorio para cortar la shinula, aunque no faltan quienes en parejita procuran alejarse, u ocultarse en zanjones y arroyitos, no precisamente en busca de shinula, mas bien como Adán y Eva para comerse la manzana.

LA COLEADA DEL MACHITO.

Mientras tanto, los hombres de a caballo, se dedican a jugar a la coleada del machito. Se trata de un ingenioso y brusco juego, donde se enfrenta la astucia simbolizada en el personaje que monta el machito, contra la fuerza que representan los caballeros.

Para equilibrar la lucha y el juego resulte más divertido, como la persona que monta el machito tiene que correr a pie con evidente desventaja; ya que sólo va montado sobre una vara que en el extremo mas grueso lleva tallada la figura del machito, se le dan muchas ventajas, tales como: saltar bardas, brincar cercas, cruzar el río y arroyos, atravesar sembradíos, esconderse entre los matorrales, subir árboles, y todo cuanto le permita estar a salvo.

Por lo regular, alrededor de las 2 de la tarde, cuando ya terminaron de juntar la shinula y despicarla, lazan al machito para dar paso a otro divertido momento.

ESCENIFICACIÓN DE LA BODA.

Se trata de una farsa breve, ingeniosa y pícara, donde los actores surgen de entre los asistentes a la shinuleada, voluntariamente.
El papel de la novia recae en una viuda, en una madre soltera, en una muchacha de la vida alegre, o en una mujer de jalón.
El del novio, en algún tipo de los llamados plebes, o admirador de la novia en la vida real. También ha llegado a suceder que el matrimonio lo escenifiquen algunas de las parejitas que se ocultan en los zanjones.

De cualquier manera, el momento más divertido de esta fiesta es cuando se pide la mano de la novia, en la conversación que sostienen los familiares y los propios novios.

Por ejemplo, los padres de la novia le dicen al novio: “quiero que sepas, muchacho, que “mija” ha tenido cuatro maridos, no sabemos si te convenga”. Claro que sí, responde el novio, si ya esta comenzada, menos trabajo pa´ mi. También debes saber que ha parido 14 guaches, le agregan, “eso quiere decir que no le da trabajo parir”contesta el novio.

Por parte del novio le dicen a la novia: “mi hijo tiene muchos defectos, es muy guevón”, y la novia interrumpe un tanto sonrriente: “eso no es ningún defecto, señores”. Además, está cojo de una pata. “Arí, si no lo quiero pa` jugar carreras”, contesta con su picardía dibujada en el rostro.

Y así por el estilo.

También seleccionan al sacerdote para la boda religiosa allá en el campo, sin abandonar la picardía cuando el seudo sacerdote los une, diciéndole al novio, “haber tu, fulano, coge a la novia con la mano derecha y si está de acuerdo que te ponga el anillo” y con carcajadas los asistentes califican al sacerdote.

REGRESO DE LA SHINULEADA.

Habiéndose realizado el casorio en la Shinuleada, por las dos leyes; lazado el machito y despicada la shinula en cantidad suficiente, se emprende el regreso a casa del mayordomo.

Las personas de la población que no asistieron, al escuchar cerca el barullo, salen a curiosear, para ver quién lazó al machito y las travesuras que viene haciendo, saber quiénes fueron los novios y cómo vistieron a la novia.

No falta que alguien les ofresca su regalo bailándoles el son de la gallina, aveces le entregan un niño que lleva cargando la verdadera mamá, todo ridiculezco.

LA ENTREGA DEL MACHITO.

Al llegar a casa, el que la hizo de caporal, entrega el machito al mayordomo, en otra escena chusca: primero tocan el son con que entra bailando el machito; luego, un grupo de hombres y mujeres lo rodean para revisarlo cuidadosamente, le hablan con mucha ternura, como si el machito fuera de verdad y entendiera: “mira nomás machito, que tanto herido tienes tu lomo. Mira nomás. Te alquilaron para ir al costa a acarriarcafé, machito. Mira nomás como trais tu lomo; ni tequesquite te han dado, machito”. Esta versión es la más antigua; hoy, dicen que se lo llevaron a la sierra para acarriar mariguana.

EL SON DEL TORO DE ONCE.

La Vieja Mayor y el Caporal, comienzan a bailar el son del toro de once para que todos los asistentes se diviertan como anuncio de fin de fiesta bailando las danzas que se conocen en San Miguel Totolapan y que muchos las bailaron en su infancia, tradición que se acostumbra de igual manera en el Corte de Rosas como en la Shinuleada.

En la actualidad, este pueblo olvidado, sigue envuelto en el sincretismo católico-pagano que en el mundo prehispánico se ejercía en apego al periodo del mes que llamaban Tlaxochimaco incluyendo a San Miguel Arcángel y a la Santa Cruz.

FIN DE FIESTA.

De aquí en adelante, se bailan las danzas conocidas en Totolapan: comenzando con el son del toro de once, gallitos, marqueses, tecuanes, enanos, etc. Al atardecer del domingo, todo termina. Los que no alcanzaron a llegar a su casa, porque rodaron en el camino; otros regresan a sus hogares con el itacate para sus guaches que se quedaron de cuidanderos, porque esta fiesta es nomás para gente grande.

Las viejas molenderas todavía tienen trastes que lavar, nada más todo el chacapero; el mayordomo y el viejo mayor, entregarán los bancos y los manteados. La shinula cortada hoy, queda a cargo del mayordomo para ponerla secar, pues será utilizada el día de la lavada de la ropa en el mes de abril y el día de la Santa Cruz, el 3 de mayo. Quedan todos convidados, son las palabras de despedida del mayordomo.

Cuando tu asistas a la shinuleada en San Miguel Totolapan, conocerás los terrenos comunales tapizados con la flor de shinula; disfrutarás el juego del machito desde que el caporal que lo pide prestado a la Santa Cruz; oirás sus rebuznidos, admirarás cuando es lazado por uno de a caballo, cuando a ese cansado machito le dan mezcal en lugar de agua para que baile el son del machito.

Saludo de Bolivar Ochoa Díaz.


















domingo, 13 de enero de 2019

El Tequesquite, una mítica ciudad de piedra en Tlalchapa Guerrero

Tlalchapa cuenta con un sitio de magia y leyenda en el Cerro de Tequesquite. Ahí se pasea "El Amigo" como Juan por su casa. Celoso, cuida los tesoros que escondió Pedro Asencio en la Guerra de Independencia, y campea desde allá a los que fueron a hacer un "pacto" con él para "tener todo lo que quieran" en esta vida a cambio de su alma, que servirá de leña en el infierno. Es el cerro mágico de Tlalchapa, que con sus piedras gigantes, como casas encantadas, forma laberintos sin salida, donde la realidad, la leyenda y la fantasía entretejen historias llenas de colorido y misterio. Todo puede ser posible en los "encantos" y también en los relatos de quienes han "visto y oído" al mismo diablo. Ahí está el Puente de Dios, que separa el valor, del miedo; lo audaz, de lo pusilánime; la historia, de la leyenda; la imaginación, de la realidad, y más. FOTOS: cortesía del Profr. Enrique Ponciano Lara.





Fuente: Colonia Cuauhtémoc

sábado, 23 de agosto de 2014

Historia de Cutzamala de Pinzón, Guerrero.

Cutzamala fue fundada entre 400 y 500 Después de Cristo por Los Mezcala según lo dijo el INAH en 2002. En 1170 lo visitan Los Toltecas y su reina Cutzamalot (que le dio su nombre), según el Códice Jucutácato. En 1415 Cutzamalot (hoy Cutzamala) es conquistado por los Tarascos del lago de Pátzcuaro según La Relación de Michoacán de 1538, y le llaman Apatzingani, nombre que mantiene hasta 1528 en que Hernán Cortés crea la Encomienda de Cutzamala dándola a Juan de Burgos. En 1480 el rey tarasco Tzitzipandacuare instala en Cutzamala (llamado Apatzingani) diez mil jóvenes guerreros que defendieron al imperio tarasco de los aztecas, sus enemigos acérrimos, que estaban en cinco fuertes en Oztuma, instalados por el emperador Axayácatl. Los guerreros de Cutzamala atacaban a los de Oztuma frecuentemente e iban a pelear "en cueros", desnudos, dice la Relación de Ajuchitlán de 1579. La guerra entre Cutzamala y Oztuma fue de 1480 a 1520 dicen las investigaciones de la FAMSI de Pensilvania en 1998, encabezada por el Dr.. Jay E. Silverstein, y avalada por La Relación de Zirándaro y Guayameo y arduas investigaciones. La iglesia y el convento de Cutzamala los empezó a construir fray Juan Bautista Moya en 1555 y la construcción duró diez años: es del arte Plateresco tipo castillo feudal que en México se hicieron de 1540 a 1570. En diciembre de 1813 Morelos reúne 6,900 hombres en Cutzamala para atacar Valladolid, dice México a través de los Siglos, y en mayo de 1815 celebra en Cutzamala el Día de Corpus con gran solemnidad dice Lucas Alamán y un periódico de la época. Agustín de Iturbide estuvo en Cutzamala en diciembre de 1820 y en marzo de 1821 llevando al Ejército Trigarante. Esta es un parte de la amplia historia de Cutzamala que se encuentra en los libros "Historia de Tierra Caliente" y "Cutzamala Magia de un Pueblo", ambos del Ing.. Alfredo Mundo Fernández. Le anexo fotografías de Cutzamala.

Casa Pinzón en Cutzamala.Casa en Cutzamala donde vivió el Gral.. Eutimio Pinzón de 1863 a 1867.

hospedó a Iturbide en Cutzamala. Aquí se hospedo Agustín de Iturbide en 1820 y 1821.

iglesia de Cutzamala.La iglesia y el convento, construida por Fray Juan Bautista Moya en 1555.

Se hospedó Morelos en Cutzamala Morelos se hospedó en este lugar en diciembre de 1813 y mayo de 1815.

Agradecimiento especial al Ing.. Alfredo Mundo por las facilidades otorgadas para la publicación de este artículo.

martes, 24 de noviembre de 2009

Llega el pasado calentano a prepa de Cd. Altamirano, Guerrero.

Participan alumnos en elaboración de hogares calentanos antiguos, con  chozas levantadas con palos y paredes de varas secas de ajonjolí.

JESÚS PINTOR ALEGRE
CIUDAD ALTAMIRANO, GRO. Los olores y sabores se combinaron con el pasado calentano la mañana de este lunes en la Preparatoria 8 dependiente de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), del que es director Orbelín Pineda Gutiérrez, lugar donde tradicionalmente desde hace 10 años, se lleva a cabo la Semana Cultural que tiene una duración de cuatro días y también se inauguró frente a ex estudiantes sobresalientes que allí se dieron cita, entre los que se contaban el diputado federal, Cuauhtémoc Salgado Romero.

Las chozas construidas con material local, fueron levantadas con palos y cerradas en sus paredes con varas secas de ajonjolí. Los 27 grupos de estudiantes que participaron para la elaboración de los hogares calentanos antiguos, lograron su cometido: allí la historia se había detenido, su hornilla de barro y paja, que preparaba comida de verdad, la canchire o cama de otate, los jarros, y hasta el pozo para el baile de la tarima.

Afuera la consabida planta de albahaca, el patio empedrado, el corral con su animal amarrado al cuello, el pozo artesiano con agua fluyente y las plantas gusto de los caseros, se enmarcaban con el humo que no dejaba de salir del techo de las casas. Ya afuera o adentro mismo del recinto familiar, podían tener a su banda de “Chile frito”, que no dejaban de entonar sus melodías.

Otros grupos más trabajados prefirieron el violín y la tamborita, y que el cuetón que estallaba en los aires, daba el terminado de una fiesta calentana. Más a los lados y por los pasillos, había exposiciones de pinturas, de grabado en plastilina y de fotografías. Cada casa tendría un juzgador, advirtió el maestro de la asignatura de economía, Germán Portillo Vargas, quien podía sugerir cambios o condenarlos a la derrota.

En un cartel expuesto en la pared externa de una casa se leía lo que Fray Diego de Basalenque había descrito de la Tierra Caliente: “…En esta tierra unas poblazones están a las haldas de la sierra, en lo profundo, que se llaman los pueblos de Nucupétaro, Zirándaro, Pungarabato, Cusio, Cutzamala, Ajuchitlan. Estos son muy cálidos, y carecen de agua porque aunque tiene grandes ríos, van muy osinados, y la tierra es muy doblada.

“Grandes sierras sin árboles, llenas de sabandijas y mosquitos, tierra para quien no ha nacido en ella inhabitable, y para los nacidos insufrible, cuyos caminos espantan y atemorizan, que parece que no los puede atravesar sino pájaros”. Una frase que coronó el escrito decía en grandes letras “Bienvenidos” y “Viva la Tierra Caliente”.

El olor de un espacio muy propio y hasta íntimo. Antes del recorrido por las chozas, en el teatro al aire libre hubo escenificaciones bailados, a ritmo de la música regional. Allí donde se supo como se celebraba una boda, con el baile de la mona, el paseo del torito y los chacapes. Un grupo donde iban los novios, los padres de ambos, amigos y vecinos que hacían gran algarabía.

Al cabo de un tiempo y sin que los invitados dejaran de bailar, los novios iban a la prueba “del valor”, para enterar a la gente que la muchacha lo valía, se acostaban en la cama de otate para así saber si era virgen o ya iba dañada. Si era lo primero, el novio entraba con una cazuela y la aventaba al suelo para fragmentarlo en pedazos.

Debajo del teatro observaban atentos los diputados federal, Cuauhtémoc Salgado, y el local, Miguel Ángel Albarrán, ex alumno y catedrático con licencia, respectivamente, de la escuela. También el candidato a rector Rogelio Ortega Martínez, entre otras personas que no perdían detalle de la escenificación estudiantil.

La fiesta que empezó ayer, seguirá en ese sentido hasta el jueves 26 de noviembre, es la fiesta calentana y es el 38 aniversario de la preparatoria, es un acto para recordar… o para no olvidar que los calentanos siguen teniendo identidad.

FUENTE   WWW.DESPERTARDELSUR.COM