lunes, 15 de junio de 2009

95 Años del sitio de Huetamo, Michoacán.

Otra pincelada más de historia calentana, gracias a las notas del despertar del sur...
-En 1914 se enfrentan los generales José Rentería y Cipriano Jaimes a Cheque Peña, que había tomado la ciudad.
-El enfrentamiento a balazos duró una semana; la sangre daba al tobillo, recordaba anciana de Chumbítaro.


José Rentería Luviano, liberó a Huetamo del sitio.

HUETAMO, MICH. El día de ayer, domingo 14 de junio del año 2009, de manera puntual se cumplieron 95 años de que Huetamo se convirtiera en una ciudad mártir, tras ser sitiada y bañada en sangre a lo largo de una semana, al ritmo de la metralla que vomitaba muerte y desolación por todos sus barrios: Cahuaro, Alto, Dolores, Pirinda, El Cuinique, El Toreo, El Terrero, Loma Linda y el centro.
Claro, de esta negra experiencia, hubo un judas traidor que participó en la tragedia. Se llamaba Ezequiel Peña, quien primero había sido un recto militar sanluquense, pero terminó vencido por el brillo del dinero y la traición, y la inocente víctima fue Huetamo, y de esa forma, con promesas de poder y riqueza, luego de convertirse en un tránsfuga de la revolución, Peña, convencido por Huerta sacrifica la ciudad.
Peña, originario de San Lucas, lo tenía todo: parque, municiones, cañones, caballos, rifles, dinero, soldados y el control total desde tiempo atrás de la guarnición militar de Huetamo, mientras tanto el general huetamense José Rentería Luviano merodeaba cerca, y tras lograr un acuerdo con el jefe máximo de las fuerzas armadas de Tierra Caliente, Gertrudis G. Sánchez, se acordó que con un cañonazo lanzado de las faldas del cerro de Tomatlán la madrugada del 14 de junio de 1914 se buscaría rescatar la ciudad.
Todo estaba listo, y en los cuatro puntos cardinales de Huetamo se colocaron las fuerzas militares que atacarían al mismo tiempo a Peña, de tal forma, señala con lujo de detalles el general y escritor huetamense Jesús Millán Nava, quien desde su cargo de secretario particular de Rentería Luviano, al igual que el coronel Salvador Alcaraz, y el general Cipriano Jaimes, nacido en Pungarabato, se lanzarán con todo por rescatar la heroica plaza de Huetamo.
Millán Nava, de quien por estos días se reedita su libro “Historia de la Revolución Maderista en Guerrero y Michoacán”, recuerda en sus páginas el fragor de la batalla, los atrincheramientos en Cahuaro, Barrio Alto, Cutzio, en El Cuinique, así como el temerario intento del entonces incipiente militar, Joaquín Amaro, quien encima de su caballo y a galope tendido rompió el sitio y cruzó la ciudad en medio de una lluvia de balas, pero que no logró otra cosa que encender los ánimos de la soldadesca.
Otro significativo detalle de ese sitio sangriento, es lo que sucedía en el kiosco del pueblo, dado que Peña, en su afán de animar a sus soldados, ordenó al director de la banda del pueblo que entonara variados temas, sin importar que las balas silbaran fatalistas sobre las cabezas de los músicos y atravesaban los instrumentos musicales, mientras que alrededor la caballada militar daba rienda suelta a sus instintos, mientras que un personaje tartamudo dueño de una portentosa puntería tumbaba cristianos desde la torre mayor del templo.
Nadie sabe a ciencia cierta las bajas que de un lado y otro dejó el sitio de Huetamo, pero se habla de miles de muertos, al grado que gentes longevas que vivieron esa epopeya recuerdan que los marranos salían de los arroyos con pedazos de pierna, brazos, manos e intestinos, en tanto que una anciana que logró superar la edad de los 100, nos comentó en Chumbítaro que hubo momentos en que “la sangre daba al tobillo”.
Varias víctimas de ese cruento sitio militar fueron los comerciantes extranjeros que vivían en la ciudad, que fueron utilizados por Cheque Peña como escudo humano en su espectacular huída rumbo a Tejupilco, y que tras lograr su objetivo, en aquella población del estado de México sería muerto por la propia gente que se llevó de Huetamo.
De esa forma, la crónica local recuerda ese suceso que enlutó a una ciudad y la marcó para siempre, aunque la historia, a veces cruel, hoy olvida el nombre de su máximo, militar, José Rentería Luviano, quien antes de caer prisionero en la Ciudad de México en 1925, decidió arrancarse la vida, mientras que poco tiempo después, sucede lo mismo con Cipriano Jaimes, el orgullo militar de Pungarabato, asesinado en Zitácuaro, también en forma extraña.
Por fortuna, para los grandes personajes de Tierra Caliente, el Sexto Coloquio de Cronistas y Escritores organizado por la Unidad Profesional (Unip) del Balsas, recordó a muchos de esos personajes que lucharon en la revolución de Guerrero y Michoacán, y tal como lo señaló allí un ponente: la raya de agua no puede impedir que seamos hermanos, de raza, de sangre y de cultura.
Fuente:
Despertardelsur.com















miércoles, 3 de junio de 2009

Fotos de El Escondido y El Remance, Guerrero.

Hola a todos nuestros visitantes, aquí reportándonos con esta pequeña actualización, queremos dar la bienvenida a nuestros amigos de Pineda, Guerrero y San Miguel Totolapan, visiten sus páginas que están publicadas en nuestras webs amigas, encontrarán material muy interesante, como fotos, videos, música calentana, etc..

Pasando a nuestro post, era en tiempo de aguas, hace algunos años, son fotos que acabo de recuperar de unos respaldos, fue una visita al Remance, Guerrero pasando por El Escondido y la famosa piedra de la virgen, los valles del Escondido albergan muchas hectáreas de cultivos de Melón para exportación. Además como dejar sin mencionar al Rio Balsas, que buenos chapuzones nos dimos esa vez con los amigos.

También les comparto unas bellas tomas de el Cerro del Águila visto desde el Remance, que buenos paisajes tenemos en Tierra Caliente. Aquí les dejo las fotos:


El acceso a estas poblaciones rurales se encuentra en la comunidad de Santo Niño, Gro.


El tramo carretero que se encuentra pavimentado con asfalto redujo el tiempo de viaje considerablemente, cabe mencionar que llega hasta la comunidad del Escondido, por lo que debemos continuar por terracería hasta las siguientes comunidades.


En nuestro trayecto, existe un lugar como un kilómetro antes de llegar a la población en donde se apareció la Virgen de Guadalupe, donde cada vez que pasas por ahí, debes persignarte como buen católico.

Y aquí llegamos a El Escondido, Guerrero, en esta desviación a la derecha se encuentra la comunidad de el Nanche Colorado, nosotros seguimos derecho para llegar al Remance nuestro destino final.


Avenida principal de El Escondido, esta comunidad fue la primera con la cual abrimos este espacio hace aproximadamente un año.

Ahora por terracería hasta el Remance!!!

EN EL REMANCE, GUERRERO:


Por fin hemos llegado, esta calle va rumbo a El Cubo, pero esa comunidad es otra historia, luego se las publico.


Los billares del pueblo, donde toda la razita se junta por las tardes a jugar baraja o dominó, o simplemente a echarse unas chelitas.


Pasamos la miscelanea "Bety" por las cocas y las sabritas para botanear en el Río Balsas.


Y aquí en el Rio Balsas, cruzando de orilla a orilla, lamentablemente esta belleza natural de la Tierra Caliente cada día está más contaminada, pero fue un día muy divertido!



Y me despido con esta fotografía que me gusta mucho, el cerro del Águila visto desde el Remance y un campesino calentano "arriando" su ganado.


Es todo por hoy, casi son vacaciones esperemos andar por Guerrero pronto! Saludos y hasta la próxima!

miércoles, 13 de mayo de 2009

Fotos de el mirador de la Curva de Changata, Guerrero.

Qué tal mis queridos terracalentanos, aquí reportándome de nuevo con otra colección de fotografías, trataré de actualizar más seguido el blog, ya que tengo mucho material para compartir. En este ocasión le toca a el lugar llamado "La Curva de Changata" famoso mirador en Tierra Caliente por la bella vista que se tiene hacia el Rio Balsas y sobre todo un lugar ideal para refrescarse en las playas del rio en esta época del año.
Hace unas semanas por motivos de trabajo acompañe a un amigo que aprecio mucho, originario de Las Querendas municipio de Pungarabato, ya de regreso le dije: -Párate en el mirador quiero tomar unas fotografías.
Y ya aprovechando la ocasión nos tomamos unas chelitas bien heladas en "La Cabaña del Mirador" un lugar muy recomendable para visitar, te atienden muy bien y vale la pena darse una vuelta, estuvimos platicando un buen rato acerca del precio de mango en nuestra región que desafortunadamente está por los suelos (cabe mencionar que las empresas pagan el kilogramo a 1 peso), a los productores no les reditúa y sinceramente siempre ha sido un problema para discutir, el precio del maíz y del mango. Después de todo, pasamos un momento agradable y emprendimos nuestro retorno para la Ciudad de Arcelia.
Aquí les dejo las fotografías.... Hasta la próxima !

FOTOS DEL MIRADOR DE LA CURVA DE CHANGATA
NOTA:
SUBÍ LAS FOTOS CON BUENA RESOLUCIÓN PARA QUE PUEDAS USARLAS COMO WALLPAPERS (FONDOS DE PANTALLA) PARA TU COMPUTADORA.

"La Cabaña del Mirador" para pasar un rato ameno...
 
Embarcadero en Changata…


Al fondo la población de Changata, Guerrero.


Otra vista desde el mirador, es triste ver como gente ignorante ha destruido la imagen de este lugar al grafitear las paredes y muros...


Una muy buena vista del imponente Rio Balsas...


Rumbo a Tlapehuala, Gro. al fondo "La Cabaña del Mirador”


Y nos despedimos con esta bonita toma...

Saludos a todos los que nos visitan y que tengan un buen puente este fin de semana!

miércoles, 6 de mayo de 2009

Colonia Juárez, Guerrero y la “Cabeza” de Lázaro Cárdenas.

QUE TAL PAISANOS, PUES AQUI CON UNA PETICIÓN DE UN VISITANTE...
El sol pegaba fuerte como en estos días de mayo sabe castigar a Tierra Caliente con un rico calor, iba de regreso a casa después de una visita que hice a un amigo allá por Coyuca de Catalán cuando pasé por el museo que está sobre la carretera federal IGUALA-CD ALTAMIRANO en el poblado de Colonia Juárez y aproveché para tomar unas fotos, saqué mi cámara que me acompaña a todos lados y capturé las imágenes muy rápido por el ingrato calor.
La verdad desconozco los datos de la "cabeza" de Lázaro Cárdenas, cuando pueda iré de visita al museo y se los hago pasar, bueno es todo por hoy, pronto estaré subiendo más fotos, saludos a todos y aquí están el material.

La imponente "Cabeza" del General Lázaro Cárdenas del Río
Y aquí de regreso a casa. Hasta la próxima.

lunes, 20 de abril de 2009

Mexiquito: Depredada ciudad prehispánica en el Río Balsas.

Otro interesante reportaje en el corazón del Rio Balsas!

Panorámica de Mexiquito al pie del Rio Balsas.

ÁNGEL RAMÍREZ ORTUÑO/
LUIS CRISTOBAL RAMÌREZ
HUETAMO, MICH. Tras la reciente hazaña de trepar las cumbres del imponente cerro de Dolores en Semana Santa, ahora la el nuevo reto fue visitar unas legendarias fortificaciones de roca, donde siglos atrás se levantó una enorme ciudad con yácatas, muros militares, adoratorios y cementerios, todo ello sobre una esplendida curva del río Balsas donde aún se mantienen asombrosos vestigios de ese asentamiento humano llamado Mexiquito.
Ubicado frente al municipio de Huetamo, entre Santa Rita y Santiago Conguripo pero en suelo guerrerense, historiadores e investigadores, como Pedro Hendrichs y Pedro Armillas, que visitaron esa hoy depredada ciudad prehispánica, no lograron descifrar en 1944 si se trataba de una población purépecha, azteca o quizá maya.
En pleno siglo XXI, la duda queda, pero sobre el camino y con la intención de cruzar el Balsas con alguna seguridad, conseguimos una especie de salvoconducto con el doctor Flores, de Comburindio, quien solicitó al encargado del Orden de Santa Rita apoyarnos en el cruce interestatal, asunto que se nos concedió de inmediato.
Luego arribamos al restaurante “The Bagres”, de Santa Rita, y desde ese punto seguir la ruta en una lancha de goma inflable rumbo a Mexiquito.
De esa forma inesperada, y como marineros de agua dulce, con el periodista Sergio Benítez en los remos, Luis Cristóbal Ramírez con los equipos fotográficos y este reportero en calidad de guía, dejamos que nos llevaran las corrientes un kilómetro abajo, sin embargo, a medio río la embarcación empezó por hacer agua y como pudimos tocamos suelo guerrerense, y ahora sí, a huarachazo limpio penetramos al fantástico sitio llamado Mexiquito.
De entrada, una fortificación pétrea nos dio la bienvenida sobre la antesala del sitio prehispánico, hoy cubierto de tuberías meloneras, potreros con ganado, mil y un boquetes de aventureros en busca de piezas arqueológicas, y sobre las riberas varios pescadores furtivos en busca de mojarras que con tarrayas atrapan sobre ambas riberas.
Hablar de Mexiquito es complicado, dado que antes del mes de octubre de 1976 permanecía como un sitio inmaculado, preñado de historias, de tumbas, ofrendas, maravillosos promontorios, pero tras una enorme crecida del Balsas de aquel año, y tras salirse el río de madre, sus aguas, sin imaginarse el tremendo daño que causarían, pusieron al descubierto tumbas que con la humedad mostraron a flor de tierra tesoros funerarios a granel.
Un ya extinto tío, don Clemente Pérez, por casualidad se topó con ese misterio guardado por siglos, y sólo le llamó la atención ver tantos hoyancos paralelos al borde del río, y tras bajarse de su caballo en 1967, rascó la tierra y no encontró nada, se fue a su natal Ciriquicho, sin darse cuenta que había dejado el chicote de su caballo, y eso lo obligó regresar días después, y ahora sí, la tierra se había resumido y un enorme cementerio quedaba al descubierto.
Sin malicia, don Clemente corrió la voz, y por desgracia en cuestión de días un enjambre humano arrasaba con tumbas militares, religiosas, con tumbas de la servidumbre de los monarcas, y era increíble ver cómo aparecían pectorales, lanzas, collares, diademas, metates, huesos, vasijas y todo tipo de accesorios que utilizaban los servidores del rey, quien al morir se iban con él al sueño eterno, según cuentan las crónicas.
Para el año de 1984, este reportero visitó ese sitio, y la verdad era lastimoso ver cómo se había convertido Mexiquito en una especie de queso gruyere, y así se fueron de manera furtiva cientos de piezas arqueológicas que hoy adornan museos nacionales y extranjeros, y aquella impresión me llevó a escribir un reportaje en la revista Jueves de Excelsior, que causó polémica en su tiempo, y ahora, 25 años después, a petición del amigo Benítez, regresamos a Mexiquito.
Por desgracia, en el año del 2009, la depredación, lejos de concluir, se mantiene activa, sin que media ley alguna, y los boquetes dejan entrever que los saqueos son de tumbas, en lo más alto de los miradores, sobre las laderas, al pie del río, en fin, pero a diferencia del 2009, ahora logramos ver asentamientos sobre las bordos del río, como un tipo de lavatorios antiguos, los que tras mermar las corrientes quedan a simple vista.
Ante ese cuadro tan desolador, nada se puede hacer por nuestra parte, dado que esa bella ciudad imperial, según se manifiesta su grandeza, queda en suelo guerrerense, y le corresponde al municipio de Zirándaro de los Chávez meter orden, y más allá al INAH Guerrero, mientras tanto, el misterioso sitio se mantiene firme entre sus removidas rocas, en espera de que algún investigador vaya a estudiar el origen de su pasado.
De regreso, de nuevo al río, rumbo a Michoacán, cansados hasta la madre, pero tras un refrescante baño, tras pisar suelo michoacano, remontamos río arriba hasta el restaurante “The Bagres”, de Santa Rita, y ahí fuimos bien atendidos por personal del amigo Cuitláhuac Santos Sierra, ex alcalde de Huetamo y dueño de ese lugar desde donde se observa el promontorio de Mexiquito, tierra de todos y de nadie.
Y claro, queda abierta la invitación a los lectores para que visiten ese sitio, pero con el mero interés de conocerlo, mas no de saquearlo.
Fuente: Despertardelsur.com

martes, 31 de marzo de 2009

Ofrenda a Zirándaro, Guerrero.


Iglesia de Zirándaro de los Chávez

VIRGILIO BERMÚDEZ NÚNEZ
Cerro del Campo, viejo vigía de mi valle, que de tu altura acaricias de mi región las primicias abrazándola del talle, dame la velocidad del viento, de tus riscos y encinares, el que vuela en tus lugares y tiembla en mi pensamiento. Parda sierpe que desplazas tu cauce entre las montañas, el agua con la que bañas a la llanura sedienta, y al barro que se revienta, al germinar la semilla que sembrada en tus orillas, de rojo sangre te entinta al cosechar las sandías. Nombre hermoso “de las Balsas” que al bajar por la pendiente das en forma permanente, comida y baño a mi gente la de las plantas descalzas quiero en tus linfas viajar, como en un sueño lejano regresar con mis hermanos a mi origen rescatar. Añorado río del Oro el de andar húmedo y tibio, con el que siempre regresas a mi tierra a la que besas, y a su calor das alivio. Prendiste a mi sentimiento tu recuerdo milenario, imborrable relicario de tu cadáver violento. Nave y campanario añosos de la iglesia que levanta, su vuelo como paloma y que hasta el cielo se asoma, ante la grey que le canta su fe cubierta en rebozos. Aquel gigante Agustino Fray Juan Bautista de Moya, te erigió como una joya para ligar nuestro sino a la armonía que se apoya en Nicolás Tolentino. Vieja plaza de Zirandas del verde de la esperanza, de aquel pasado que alcanza mis juveniles amores, que ahí empezaron su andanza en septiembre trovadores en pos de niñas hermosas, con gracias de mariposas y rostros como de flores. Olor de lluvias primeras “Sanchicua” recién brotada aroma a tierra mojada yuntas que de madrugada, trazan rayas paralelas trabajan en las parcelas los que son hombres de veras. Del barbecho acariciado abierto en vientre feliz, ha de brotar el maíz, que en el han depositado para alimento sagrado, de gente de mi país que siempre lo ha cultivado. Rico Jagüey del saber primaria Riva Palacio, que ocupas en nuestro espacio la parte de los cimientos primeros conocimientos que en ti pudimos saber. Maestros siempre tuviste que los son de vocación, del huache en el corazón donde la bondad pusiste, de este modo nos abriste el gran globo del saber a gente de tu rincón, que el mundo fue a recorrer en conformada legión de enteros profesionales, salidos de tus eriales para dar su aportación. De hombres recios y valientes los recuerdos en cascada, me llevan a las charreadas de estilo Tierra Caliente donde piales y manganas se brindan a las pestañas de tus mujeres sonrientes. Cuando bajas del “tablado” morena hermosa de “huanancha” al viento tus faldas anchas, bailándole un zapateado al toro apretalado la reata estira en un brete al que ha de entrar su jinete. Cuando era niño sabía que la fecha se acercaba, cuando agosto veraneaba y allá por “La Rosalía” la recogida llegaba, el ánimo se aprestaba con montura y cueras nuevas, reata y sonoras espuelas a dar la mano en la arreada. De mi memoria recojo imágenes que ya van, al llano en día de San Juan todas vestidas de rojo mis labios de atole mojo, con su pinole y ciruela un viento que sopla en rachas, y la imaginación que vuela a los brincos de la reata en la que saltan las huachas. Fiel testimonio de alteza del pasado impresionante, yácatas que el caminante le recuerda la grandeza del tarasco que alcanzara, un horizonte sin fin lo mismo en San Agustín si a Pandacuareo llegara, a Catatemba asomara, Mexiquito contemplara, oculta entre la maleza Ciudad que en silencio llora, olvido, saqueó y tristeza contrastes de ayer y ahora. Al tiempo que ha de llegar quiero verme desfilando, por el barrio caminando hasta mi último lugar del caserío final, por el río hasta El Recodo, donde queda tu panteón en el alto farallón, tributo muy a mi modo donde se van las estrellas, a darle a mi corazón contacto eterno con ellas.

Despertardelsur.com















Desde hace 150 años es Huetamo Villa de Núñez

El apellido agregado, para honrar al general José Silverio Núñez, “muerto en defensa de la causa de la libertad”.
Archivo Histórico: el decreto obliga a cambiar el viejo nombre de San Juan Huetamo por el de Huetamo de Núñez.

Huetamo de Núñez 31 de marzo de 1859-31 de marzo 2009

ÁNGEL RAMÍREZ ORTUÑO
HUETAMO, MICH. La ciudad de Huetamo cumple hoy martes 31 de marzo del año 2009 una fecha trascendental ligada con su historia.
Hoy se cumplen 150 años de que durante un periodo de facultades extraordinarias del Congreso del Estado de Michoacán se decreta bajo el número 67 artículo único lo siguiente: “Para perpetuar la memoria del malogrado General D. José Silverio Núñez, muerto en defensa de la causa de la libertad; se concede al pueblo de Huetamo el título de Villa de Núñez”.
Tal decreto obliga a que desde esa fecha cambie el viejo nombre de San Juan Huetamo, en honor de su santo patrono San Juan, por el de Huetamo de Núñez, señala la jefa del Archivo Histórico local, María Guadalupe Martínez.
La historia de nuestra ciudad es rica en matices, agrega la historiadora egresada de la Universidad Michoacana, “y se tienen antecedentes de que primero se le conoció como Alcaldía Mayor en tiempos de la conquista, luego, la división territorial del estado en concordancia con la Ley del 15 de Marzo de 1825 aparece el Departamento de Oriente, con Zitácuaro, Tlalpujahua, Zinapécuaro y Huetamo.
Para el 10 de diciembre de 1831 Huetamo como agrupación estaba formada por el municipio del mismo nombre, Pungarabato y Coyuca, y tenía como tenencias a Tiquicheo, Purechucho, San Lucas, Cutzio, Zirándaro, San Agustín, Santiago y San Jerónimo, y era además cabecera del departamento del Sur.
Sin embargo, queda claro que desde tiempos de la Colonia, en 1525, el poderío económico, político y militar de Huetamo era determinante, al grado de que se constituyó en su territorio la primera Alcaldía Mayor de Tierra Caliente y en capital central de 12 Repúblicas de Indios, entre ellas Cutzio, Purechucho, Santiago Conguripo, San Jerónimo Mazan, Turipécuaro, Pungarabato, Tlapehuala, Tanganguato, Zirándaro, San Agustín Guimeo y Coyuca.
La historiadora reconoce que en la actualidad Huetamo se ha desmembrado, y que sólo conserva cuatro de aquellas viejas repúblicas: Cutzio, Purechucho, Santiago y San Jerónimo.
Del nombre de José Silverio Núñez, los historiadores no logran ponerse de acuerdo en su origen, dado que se menciona que pudo haber nacido en Durango, Puebla o Jalisco, pero la propia historiadora Martínez cita en uno de sus libros que murió combatiendo un día 4 de octubre de 1858 cerca del convento de Santo Domingo, Estado de Jalisco, al momento que comandaba las fuerzas liberales.
Así las cosas, sólo cinco meses después de su muerte, el Congreso de Michoacán le hizo justicia al agregarle su apellido al pueblo de Huetamo, dado que el 31 de marzo de 1859 se firma ese decreto, sin embargo, en Huetamo tal fecha pasa desapercibida, informa Martínez, al grado de que tras solicitar que se recordara tal fecha en el 2008, no hubo respuesta de las autoridades municipales.
Por último, la citada historiadora informó que por decreto de Cabildo, hace varios años la fecha del 13 de diciembre había sido declarada como día festivo, pero que por razones desconocidas, tampoco se ha respetado esa fecha, misma que se constituyó como el día en que se fundó Huetamo, pero que tampoco ha tenido contrapeso histórico que la sostenga.
Nota de Despertardelsur.com

jueves, 26 de marzo de 2009

Filiberto Vargas Tentory, de Carácuaro a Morelia.

A sus 88 años de edad prefiere sumergirse en el mundo de sus libros con perfume olor a pasado.
Filiberto Vargas Tentory, sabio, humanista y longevo hombre de Caràcuaro

SAMUEL PONCE MORALES/
ÁNGEL RAMÍREZ ORTUÑO
HUETAMO, MICH. En la orilla del Centro Histórico, al casi inicio de la Obrera, está posicionado un nada pequeño islote provinciano, ruralmente hablando. Se trata prácticamente de una horizontal estampa caracuarense. Ahí vive el profesor Filiberto Vargas Tentory, quien a sus 88 años de edad prefiere sumergirse en el mundo de los libros.
En medio de ese sitio, de la biblioteca, en cuyos lados hay decenas, centenas de libros con perfume con olor a pasado, por nada conviven, a centímetros de distancia, un moderno equipo de cómputo y una antigua máquina de escribir, de aquéllas, de las buenas, de las de los inicios de mil novecientos...
A la entrada de la casona, en donde, en el interior, en el corredor, en la sala, en la biblioteca, se pueden admirar cuadros con imágenes inconfundibles de rústicos paisajes característicos de la ya legendaria región de Tierra Caliente, hay una pequeña pero visible frase: “Bienvenidos, mi casa, tu casa”.
El hombre con la bondad que da el arribo a esos años, nos recibe en la biblioteca situada en la parte de arriba de la sala. De pequeña estatura mantiene una memoria como escasísimos de su edad, de hecho, la gran mayoría de sus pares, y nones, de su generación, gradualmente han emigrado al más allá.
Él, un aficionado de “corazón” del Monarcas Morelia, se considera un creyente pero no católico. “Yo creo en el Santo Cristo Negro de mi pueblo, y en mis padres y mis abuelos”.
“Viva Cristo Rey, cabrones”
Nació y vivió hasta los ocho años de edad en Carácuaro. De esa niñez, de los últimos momentos que estuvo en su tierra natal, recuerda que le impacto en demasía el asalto que hicieron los cristeros al pueblo y el infructuoso intento por matar a su padre, a don Fortino Vargas Santoyo.
“Me impactó mucho al verlos con gabanes y unos sombreros así, arriscados, y en ellos muchas imágenes, con Máuser y 30-30 en la mano, gritando ‘Viva Cristo Rey, hijos de la chingada, viva la Virgen María, cabrones’, y queriendo prender fuego a la casa de mi papá”.
Cuenta que don Fortino Vargas logró salvar su vida, porque supo que los cristeros iban también por él. En el pueblo, resalta, ellos quemaron la alcaldía, La Perla Negra, así se llamaba una tienda, y en medio de eso balearon y mataron “como a un venado” a un ejidatario que atravesaba el río en su huida hacia Nocupétaro.
“Y, por eso, nos venimos a Morelia, porque iban a matar a mi padre. Nos salimos caminando en la noche, con mi madre, los cuatro hermanos, entre ellos una pequeña de tres o cuatro meses. Hicimos la salida rumbo a Huetamo y oscura la noche caminamos; y a dónde dimos vuelta, no lo recuerdo, pero sí que llegamos a Morelia”.
Lo que quedó atrás
“Nosotros en Carácuaro teníamos un tiendita en la que vendíamos percal, manta y otras telas. Yo, nomás atravesando la calle, iba a la escuela que estaba donde vivió el cura Morelos. ¿Usted sabe que Morelos estuvo once años de cura en mi pueblo?
“Ahí, en Carácuaro, abrazado por un río, la diversión de niño es bañarse en el afluente, sobre todo cuando crece por la época de lluvias. Va uno a nadar, a montarle a los burros de agua, que se van así... Y yo iba, fui muchas veces.
“Cuando vivía en el pueblo no teníamos más ambiciones que llegar a cuarto año de primaria, lo que se llamaba como primaria elemental, así que no había ni quinto ni sexto. No, no realmente, no me veía como profesor ni como nada”.
El gran, el enorme ferrocarril
Si bien ya su papá lo había traído a la capital michoacana, a alguna cosa, “no sé a qué”, cuando su familia se asentó con el apoyo de un tío padre, en aquellos días lo que más le impactó de la ciudad fue mirar al gran, al enorme ferrocarril. “Ése era nuestro paseo, porque no teníamos dinero para ir a otro lado”.
“Les pedía a mi papá, a mi mamá, que arreglaran a los muchachos porque los iba a llevar a la estación; para nosotros era un lujo ir allá y esperar el arribo del ferrocarril, del tren, oírlo pitar y verlo venir, bufar, echar vapor y observar sus grandes ruedas de fierro, así era”.
Escuela nomás de sexto grado
En Morelia concluyó la primaria, hasta el sexto grado, y entró a secundaria, al Colegio de San Nicolás de Hidalgo. Sin embargo, en ese tiempo la familia se trasladó a la capital del país, pero ante la imposibilidad de instalar un molino de nixtamal, decide regresar a la entonces sí ciudad de la canteras rosas, decidiendo él entrar a la Normal.
De su época en la primaria rememora su estancia en la escuela de sexto año, ubicada en el Ayuntamiento moreliano, y en la cual no había grupos de primero, segundo, tercer, cuarto o quinto... “nomás había el de sexto y ya”.
“Ahí nos preparaban no sólo para entrar bien a la secundaria, sino que en muchos casos para enfrentar a la vida”.
En esa escuela, cuyo modelo no logró concretar en su paso por el área educativa, aparte de las usuales, impartían clases hasta de taquigrafía, mecanografía, electricidad y de carpintería, por lo que, sostiene, “algunos de mis compañeros vivieron toda su vida de lo que aprendieron ahí, como Jesús Hernández”.
El maestro rural en un poblado minero de Jalisco
En la biblioteca se pueden divisar, aunque de reojo, aparte de menos de una docena de fotos de familiares y amigos, media decena de esculturas, en su mayoría de color blanca, que pueden decir todo y a la vez nada. Juntos están desde un elefante, pasando por una virgen, hasta llegar a un Quijote, sin obviar una figura prehispánica.
De sus primeros años como maestro rural en un poblado minero jalisciense, El Amparo, recuerda que trabajaba tres turnos: de 9:00 a 12:00, de 15:00 a 18:00 y el último, en el cual daba alfabetización, en la noche.
“Ése era mi trabajo”, dice con un orgullo elevado al cuadrado. Eran los tiempos en que había mucho contacto entre los profesores, los estudiantes y los padres de familia.
Y, “sin mayores pretensiones” habla de cómo en los inicios de la década de los 40, los mineros del lugar le reconocieron su trabajo en la comunidad, dándole un buen sitio para vivir y una partida de diez pesos al mes, que se sumaba a su sueldo de 112 pesos, pero, justifica, “le pegábamos duro, desde tempranito hasta que se hacía noche”.
En El Amparo impulsó el deporte, en especial el basquetbol, y en el teatro cada mes hacía obras y eventos para que los muchachos y muchachas cantaran, bailaran, recitaran y hasta se echaran sus discursos patrióticos.
— ¿Y las novias?
—Bueno, ya habíamos dejado algunas cosas por acá. Ahí no nos queríamos meter mucho porque no conocíamos el terreno.
Misionero cultural
Después de su paso por El Amparo fue miembro y jefe de misiones culturales en varias comunidades michoacanas, sobre todo en los municipios de Coalcomán y Villa Victoria. Sostiene que de un municipio para otro se hacían, a caballo, diez horas de camino.
Entre lo más importante que hizo la misión en Villa Victoria, entre 1942 y 1943, fue crear las condiciones con todos y cada uno de los rancheros encaminadas a trazar y hacer el camino “para meter el primer camión al pueblo y... lo hicimos”.
El pecho en la SEE
En su cargo como responsable de la política educativa michoacana, del 92 al 94, reconoce que no logró grandes proyectos, porque lo más importante era detener y atender la avalancha de exigencias de seis grupos sindicales en pugna, entre los cuales figuraban los Delfino; los Solache, los de Gordillo y otros tantos.
Personalmente le puse el pecho a los problemas magisteriales, a los grupos sindicales que se querían significar por el grado de agresividad para exponer sus exigencias, afirma.
Sin embargo, acepta que “cuando se empezaron a salir de la Secretaría de Educación y llegaron a Palacio de Gobierno, e ir a la Casa de Gobierno, e ir a los bancos, e ir... ya se puso peor la cosa y yo me tuve que ir”.
Los que se le adelantaron
—Ya casi cumple 89 años…
—Yo tengo 88 años.
— ¿Ya considera que está en su última etapa?
—No, yo me considero muy apto y sigo trabajando, haciendo libros. Yo sigo trabajando”.
—¿Pero, a estas alturas, ha visto caer muchos colegas, muchos amigos?
—Sí, se me adelantaron nomás.
—Pero bastantes yo diría, ¿no?
—Muchos, casi todos. De mi generación de la Normal, creo que quedaremos unos dos, tres.
— ¿Y eso a qué se debe?
—Pues la preparación física y mental que cada uno recibimos. A mí me enseñaron mis padres a trabajar desde que tenía tres años. Me mandaban con un morral de naranjas en Carácuaro a venderlas a las casas, o con una cazuela de zóricua, con un huanchipo en la cabeza e ir y tocar y decir: “Tía fulana no quieres, no me compras esto”, es decir, siempre estuve ocupado. A mí no me enseñaron a descansar.
— ¿Y vicios? ¿Tuvo vicios?
—Fumé, pero un día a las siete de la mañana lo primero que hice fue prender un cigarro y yo mismo me dije: ‘como va a ser fumar a las siete de la mañana’, apagué el cigarro y dije ‘no vuelvo a fumar’, y de eso hace 30 años».
— ¿Y de tomar?
—De tomar, me tomo una copa o dos, nunca más. No soy...
— ¿Y mujeres en su juventud?
—Eso sí.
— ¿Muchas mujeres?
—Algo.
—Si le tocara morirse en estos tiempos, ¿se iría tranquilo?
—Muy tranquilo.
Educación, por la señal...
El ex secretario de Educación en Michoacán, Filiberto Vargas Tentory, dice que hoy en día la educación tiene que realizarse haciendo, “sin faltarle el respeto a las cuestiones religiosas”, la señal de la cruz: horizontal para que llegue a todo el estado y vertical para que sea de calidad.
Y en ese sentido, establece, se requiere hacer reformas “de todo a todo” y, añade, si bien los recursos económicos siempre van a ser insuficientes, los humanos no deberían fallar y lo están haciendo, sobre todo cuando dejamos a los niños sin escuela.
A lo anterior hay que agregarle si a los pequeños escolares que asisten tampoco les damos la educación que se requiere, pues estamos fallando. “Entonces es necesario hacer una revisión para saber qué parte de responsabilidad tiene cada una de las partes involucradas”.
Se trata también de encauzar una real coordinación y vinculación educativa, toda vez que cada uno de los niveles educativos por los que va uno a pasar son diferentes entre sí. Se requiere que haya un seguimiento entre los niveles para que no se pierda lo que se ha estado haciendo.
Aún así, para aminorar el problema educativo se necesita más que voluntad política de las partes que intervienen, ya que cada una de ellas antepone intereses ajenos, entre los cuales se señala el económico, “se maneja mucho dinero, pero mucho, mucho”.
El camino andado
Filiberto Vargas Tentory nació en Villa de Carácuaro el 16 de diciembre de 1920. Egresado de la Escuela Normal, dependiente de la UMSNH, fue maestro rural, inspector escolar, integrante y jefe de misiones culturales y visitador especial de la SEP en varios estados del país.
Además, en la SEP fue subdirector general de Educación Primaria, subdirector general de Alfabetización y Educación Extraescolar, director de Servicios Educativos en el Medio Rural y director nacional del Sistema de Telesecundarias.
En su participación en comisiones de carácter internacional, destacan la de delegado de México ante el Consejo Internacional Cultural de la OEA y ante la Conferencia Internacional de Educación, en Ginebra, Suiza, por parte de la UNESCO.
Autor de diversos libros, entre ellos el que realizó cuando era becario de UNESCO: CREFAL: Jarácuaro, relato de una experiencia de desarrollo de la comunidad.
Actualmente se dedica a la coedición de libros, entre los cuales resaltan “México y sus revoluciones sociales en la educación y Los datos geográficos de los 113 municipios de Michoacán”.

Nota de Despertardelsur.com

martes, 3 de marzo de 2009

Bulmaro Bermúdez: Autor de “Caminos de Michoacán”

TENDRÍA 83 AÑOS EL AUTOR DE “CAMINOS DE MICHOACÁN"
Bulmaro Bermúdez nació el 8 de enero de 1926 en Ario de Rosales y murió por diabetes en noviembre de 1994.
-Escribió también “La del morral”, “La de la mochila azul”, “La silla vacía” y “Sonora y sus ojos negros”
Bulmaro Bermúdez compositor de Caminos de Michoacán.

ÁNGEL RAMÍREZ ORTUÑO
HUETAMO, MICH. Nacido en Ario de Rosales el día 8 de enero de 1926, Bulmaro Bermúdez celebraría en esta año del 2009 sus 83 años de vida, pero el peluquero, marino errante e inspirado compositor que dejara para la posteridad el tema “Caminos de Michoacán”, un verdadero himno popular de la michoacanía repartida en todo el país, moría en el año de 1994.
Un día Bulmaro dejó atrás las verdes huertas de aguacate de Ario de Rosales, su tierra natal, donde naciera también el Buky Mayor, Marco Antonio Solís, otro fenómeno de la música, pero Bulmaro, sin más oficio que saber cortar el pelo, muy joven se enroló en la marina mercante y tras cansarse de dar vueltas al mundo y dejando amores de puerto en puerto, con cuadernos repletos de versos en su morral, y con cuarenta años de edad se bajó en Veracruz.
Bulmaro, de marino errante pasa a desempleado cuarentón, y de esa forma, cargado de ilusiones bajó a tierra firme y viajó a la capital del país, en busca de un promisorio futuro, pero la vida no le sería nada fácil y apenas si consigue un puesto de peluquero en la colonia San Rafael, donde tiene la fortuna de conocer a figuras de la talla de Antonio Aguilar, José Alfredo Jiménez, a la “Tigresa” Irma Serrano.
Con tesón, logra grabar el tema “La del morral”, y el nombre de Bulmaro se volvió famoso, logra comprarse casa en Atizapán, pero pasarán varios años sin que la diosa fortuna le coloque otro tema en el mercado musical de los años setentas, y apachurrado fue a visitar a su padre a Michoacán, quien antes de morir le encargó a una chiquilla que él había criado, y no sólo se hizo cargo de ella el tremendo Bermúdez si no que se casó con ella y procreó una gran familia.
Después llegaron temas como “La de la mochila azul” y “La silla vacía”, pero el trancazo musical por excelencia fue la letra de un corrido que describía con magia geográfica los pueblos y regiones de Michoacán, claro, entre ellos Huetamo, ya que Bulmaro juega con las letras en persecución de una dama que se entrevera en los caminos de Michoacán y aparece en Uruapan, Zamora, Apatzingán, Huetamo, Zitácuaro, Morelia, Villa Escalante, La Piedad, La Huacana, Nueva Italia y otros puntos.
Hombre sencillo y humilde, Bermúdez escala en poco tiempo fama y de la mano con Emmanuel, el Acapulco Tropical, Juan Gabriel y otros famosos, hasta que la diabetes lo traicionó un día 11 de noviembre de 1994, fecha en que muere también el cómico mexicano Manuel Martínez “Palillo”, y quedó sepultado en el cementerio parque Memorial en el Estado de México, hasta donde acudió a darle un postrer adiós el huetamense Martín Urieta.
En el final de su carrera, Bulmaro Bermúdez dedicó al estado de Sonora su último y famoso corrido, con sello especial para su amigo Luis Donaldo Colosio, y tituló ese tema: “Sonora y sus ojos negros”, que a la postre homenajea a Caborca, Puerto Peñasco, Cananea: “En un camión pasajero/ de esos que van pa Sonora/ yo iba cansado y con sueño/ cuando subió una señora/ con unos ojazos negros/ y una voz encantadora (…) yo iba para Magdalena / ahora voy pa’ donde sea”...

NOTA DE EL DESPERTAR DEL SUR.

viernes, 10 de octubre de 2008

Fotos de Cuauhlotitlán, Guerrero municipio de Tlalchapa.

Hola que tal amigos calentanos como les ha ido, me he ausentado un poco del blog, pero empezaré a postear mas pueblos y lugares interesantes de nuestra querida Tierra Caliente de Guerrero, Michoacán y Estado de México.

Estas fotos las capturé cuando fui inesperadamente a Cuauhlotitlán, Municipio de Tlalchapa, para llegar solo basta tomar la desviación que esta en la Glorieta "Emiliano Zapata" en Arcelia, el camino es terracería, pero muy pronto estará pavimentado en su totalidad con asfalto, cabe mencionar que la ruta de este proyecto de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes será la siguiente: Partiendo de la Glorieta "Emiliano Zapata" y pasando por las comunidades de El Paso de Amatitlán, Cuauhlotitlán, Colonia Cuauhtémoc, San Miguel Tecomatlán (El Pueblito) y así salir a Poliutla, Municipio de Tlapehuala. Cabe mencionar que el tramo Poliutla-Tecomatlán esta pavimentado en su totalidad.
Bueno pues sin duda una obra que beneficia la comunicación de estas comunidades de los municipios de Arcelia, Tlalchapa y Tlapehuala.

Continuando con mi recorrido en la "Cuauhlo" o la "Cuadrilla" nombres con que también se le conoce a esta pequeña población, les dejo unas fotografías de algunas de sus calles y algunos lugares como el centro del pueblo.

La gente para divertirse por las tardes en especial los chavos, juegan Vóley-Bol, no pueden faltar las parejitas que se van al "corral de toros" a cotorrear un rato, las cascaritas de futbol y los buenos chapuzones en el arroyo del pueblo. La principal actividad de este lugar como en la mayoría de la región es la Agricultura y Ganadería, que buenos recuerdos guardo de Cuauhlotitlán... bueno no hablo mas y les dejo las fotos:

La cancha pública de la comunidad

El zócalo de la Cuauhlo.

Calle céntrica de la población

Iglesia de los feligreses


Otra calle más para todos aquellos que están lejos de su tierra natal.

 

 

La última y nos vamos, con esta foto del corral de toros y al fondo la cancha de fútbol doy por terminada otra aventura más en los pueblos mágicos de Tierra Caliente, Cuauhlotitlán Guerrero, bello pueblo donde tengo gratos recuerdos de mi adolescencia.